Un millón y medio de libros para la capital de Colombia

Biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá 

Un niño atraviesa la ciudad de Bogotá de norte a sur. Un cuaderno y unos lápices de colores lo acompañan en su trayecto de un poco más de una hora en un bus de transporte público. Llegará al centro histórico, al barrio La Candelaria, con su bullicio de vendedores ambulantes, oficinistas y estudiantes. Su destino es la Biblioteca Luis Ángel Arango. Su meta: investigar sobre la época colonial para la tarea de historia y, sobre todo, ojear los múltiples libros que tiene a la mano en la sala de referencia. También aspira a pasar un rato en la hemeroteca donde puede leer periódicos y revistas de todas las épocas, lo que le permite armarse una historia sobre los sucesos de su tiempo. Ese niño soy yo y corre el año 1984. Estoy en primero de bachillerato, al que ahora llaman en Colombia sexto grado. “Ya es un niño grande”, dice mi madre. A mis hermanos y a mí, mi madre nos acostumbró desde pequeños a viajar por la ciudad, a conocerla, a tomar el Trolley Bus que pasaba cerca de nuestra casa, o los diferentes buses y busetas de transporte público.

Ese niño hoy en día sigue enamorado de los libros, a los que solo tenía acceso en la Biblioteca del Banco de la República Luis Ángel Arango, bautizada en honor a un economista que tuvo la visión de emparentar la cultura con la banca estatal. La biblioteca es un centro de conocimiento que irradia sus pulsiones por toda la ciudad. Hoy en día, después de haber vivido una infancia sin gran acceso a los libros y después de convertirme en editor con más de cien títulos publicados y un poco más de un millón de ejemplares vendidos (Rey Naranjo Editores, reynaranjo.net), es imposible no reconocer la gran influencia de la Luis Ángel Arango, no solo en mi educación como lector, sino en la formación de músicos, artistas y toda clase de animadores de la cultura de la ciudad.

La biblioteca es un moderno edificio, con una gran iluminación natural concebida por el arquitecto Germán Samper. Antes de la pandemia recibía más de cinco mil usuarios al día. Contiene más de un millón y medio de títulos. En su momento llegó a ser una de las bibliotecas más visitadas del mundo. Es un lugar amigable tanto para investigadores o para pequeños estudiantes que llegan allí a hacer sus tareas escolares. La Luis Ángel forma parte de una red de bibliotecas que se expande por todo Colombia. En conjunto llega a superar los dos millones de ejemplares en su fondo. A su alrededor, el Banco de la República ha sabido crear un centro cultural con un museo que cuenta con la mejor colección de arte del país y donde se pueden visitar las exposiciones de arte contemporáneo o de fotografía más importantes del mundo. También cuenta con una extraordinaria sala de conciertos y un museo de instrumentos musicales. En este momento, y desde hace más de seis meses, la biblioteca se encuentra cerrada al público, pero ha sabido utilizar las herramientas digitales para seguir con su empeño en la divulgación de la cultura del libro.

El referente cultural de los colombianos

La BLAA ha sido desde su creación el espacio público por excelencia. Es un centro abierto al conocimiento, a la libertad de expresión, al encuentro con otros, con el país y con el mundo. Es un referente cultural para los colombianos. No solo por ser la biblioteca pública más grande del país sino porque ha estado ligada desde el principio a la enseñanza, a la investigación, a la cultura. Comparte con la Biblioteca Nacional su carácter de biblioteca patrimonial, pues conserva en sus colecciones una importantísima colección bibliográfica de y sobre Colombia, y cientos de documentos y archivos de gran valor.

Durante la pandemia ha sido muy duro tener la biblioteca cerrada. Sin embargo, tratamos de compensar el cierre de los espacios con el acceso a la Biblioteca Virtual, que no ha parado de ofrecer contenidos y nuevas bases de datos, y en cuatro meses se amplió notoriamente su número de usuarios. Diversificamos también la oferta digital, para incluir más novedades editoriales, en especial del mercado colombiano, que con la suspensión de la Feria del Libro de Bogotá había quedado en una situación difícil. Ampliamos la oferta de literatura, música y cine, pensando en el público confinado y en los cierres de las salas de cine, teatro, conciertos. Y mantuvimos y promocionamos todos los recursos digitales que ya teníamos.

Somos conscientes también, y esta pandemia lo ha puesto muy de presente, que existen en el país muchos territorios y personas que aún no están conectados, y no dejaremos de desarrollar estrategias para llegar a ellos. Esos son los beneficios de trabajar en red. Los veintinueve centros culturales del Banco de la República, que se extienden por todo el país, nos permiten hacerlo y encontrar en los territorios agentes que nos permitan entablar diálogos con nuevas poblaciones

Ana Roda
Directora de la Biblioteca Luis Ángel Arango

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