Tres Hermanas, literatura para desatar emociones

Como su propio nombre indica, la editorial Tres Hermanas responde a criterios emocionales. Tanto sus títulos como la propia filosofía que mueve este sello están impregnados de un gran peso afectivo.

Cristina Pineda, su fundadora, explica que esta denominación es una realidad familiar: sus padres trajeron al mundo a tres hijas (y también a un hijo). Asimismo, le deben parte de la idea a Chéjov y su obra “Las tres hermanas”, que impactó de lleno en la responsable de este sello cuando empezó a iniciarse en el maravilloso mundo de la lectura. Aunque la responsable de este proyecto asegura que le encanta el teatro, confiesa que no se atreve a publicarlo. “Lo publica alguna editorial que admiro mucho, pero no quiero competir, ya que es algo muy complicado”, asegura.

Emily Brontë es otra de las responsables del nombre, pues Cristina, que estudió Filología Inglesa en la Universidad Complutense de Madrid y Literatura Comparada en Copenhague, realizó su tesina sobre el nexo literario entre Emily Brontë y Karen Blixen, en la que también está muy presente este concepto con el que la editora se siente muy identificada.

Cristina se lanzó de manera independiente en el mundo editorial un 9 de diciembre de 2015, cuando decidió separar este sello de la editorial Sílex, que dirige su marido, a la que pertenecía y donde ella trabajó a lo largo de varios años. Celebró su valentía de lanzarse al mundo empresarial de manera independiente por todo lo alto: con una inauguración que tuvo lugar en la moderna librería de Malasaña, Tipos Infames. “Una cuando toma decisiones literarias, también pasan por elecciones económicas”, asegura Cristina Pineda, quien asegura que siempre ha tenido muy claro lo que ha querido hacer. “Te das cuenta de que la edad sirve también para eso, para cruzar el río”, agrega.

Con una socia inversora, que colaboró en la puesta en marcha de la sociedad y también presta ayuda en los criterios literarios, una editora de mesa, un creativo, una fotógrafa, una persona de prensa y varios colaboradores externos puntuales, Tres Hermanas se dedica a editar libros que “desanudan almas y desatan emociones”, como su propia responsable explica. Cuando le preguntamos por el criterio que siguen a la hora de seleccionar textos, Pineda lo tiene claro: “Que desde la primera frase me produzca un impacto, que esté bien escrito y que provoque emociones. Para mí la literatura tiene que enraizarse en las venas y quedarse en la sangre, que sea difícil de olvidar y que te genere muchas emociones”.

Aunque este criterio varía según el género: para noveles son otros, reconoce la editora. “Tiene que ser una voz fresca, que creas que tiene perdurabilidad”, añade; para los infantiles, que tengan una ilustración “peculiar, que la historia conecte conmigo”. “A veces me arriesgo mucho, sé que son libros que tienen pocas ventas, pero que tienen que estar en el catálogo”, reconoce Pineda. “Los cinco años de una editorial marcan una vuelta de tuerca, con este tiempo generas más confianza en los lectores”, agrega.

La pandemia también ha marcado un antes y un después en su línea editorial y la editora reconoce que ahora se rige por otros criterios. “Actualmente, elijo libros con los que no te cueste convivir. En el sufrimiento de los demás a veces encuentras consuelo y otras, no. Ahora prefiero otro tipo de historias que te ayuden a escapar”, explica. Una muestra de ello es la colección de ensayos “Clepsidra”, dirigida por María Castro y Ernesto Calabuig, que pretende “sumergirse en la filosofía, en cierta melancolía y nostalgia, pero de la que produce buenas sensaciones, como la de meterte en una bañera con agua templada, en una sauna o en el mar en pleno verano; transmite confort, serenidad, tranquilidad, ofrece otra perspectiva: mirar la vida desde otro ángulo”. “Uno necesita el sosiego y la calma para poder pensar con cierto juicio, esto nos toca mucho ahora, estar muy serenos y tener mucha templanza”, añade.

“Cartas de Sylvia Plath, vol. I”, “Madame Bovary”, “Amapolas en Octubre”, “El Diario de Virginia Woolf”, “Hambre, hambre” y “Relojes en la habitación de mi madre” son algunos de sus títulos más vendidos.

En cuanto al público de esta editorial, su responsable matiza que es variado. “El rango de edad oscila entre 30 y 50 años”, dicePineda, quien explica que títulos como el de Emily Roberts les han acercado un poco más al público joven y las redes sociales a estudiantes que aún están en la carrera. La editora reconoce que existe cierto prejuicio contra las autoras, sin embargo, su editorial no hace solo escritoras, sino muchos libros de autor en general. “Soy una editora que me considero feminista, defiendo mucho los valores de la mujer y me gusta la literatura femenina, pero admiro la literatura femenina hecha por hombres. Hemos caído en una especie de trampa que nos impide ver más allá, de repente, sentimos nosotras prejuicios contra un tipo de literatura que siempre nos ha gustado. Tenemos que ser inclusivas y no lo contrario, soy muy defensora de la perspectiva del hombre y su modo de ver las cosas”, argumenta.

El diseño es otro de los aspectos que esta editorial cuida con esmero. Se trata de un trabajo “muy unido a la minuciosidad y a la belleza”, reconoce Pineda, quien defiende que hay que pagar por los libros y darle al consumidor un producto que sea de calidad. “Para los títulos ilustrados, me gusta mucho elegir los materiales, discutirlos con el autor y el ilustrador”, explica la promotora de este sello, que este año se estrena con un título de audiolibro y que destina un 40% de su presupuesto a la edición. Tres Hermanas es la historia de un sueño hecho realidad. Como cuenta su fundadora, empezaron editando pocos libros, pero ya “se acercan a lo que siempre quisieron hacer”. “Poco a poco me estoy convirtiendo en la editora con la que soñé cuando monté este proyecto y eso me da mucha seguridad, ahora quiero seguir creciendo”, explica Pineda, que refleja este deseo con la semilla con la que acompaña actualmente la compra de libros de su sello. “A lo que aspiro es a que los autores confíen en mí para editar sus textos y hacer felices a los demás con los títulos que edito. El legado que quiero dejar es buena literatura. Como defendía Susan Sontag, soñar para defender la vida y luchar contra la enfermedad”, concluye.

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