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Tres cruces

Alejandro Paniagua. Textofilia. 11 € (128 p) ISBN 978 607871335 6

“Tú observas el cadáver del hombre torturado. Algo en aquel muerto te enternece, te llena de compasión. Lloras por él, aunque sea la primera vez que lo miras. Tu nombre es Lúa, eres una niña de once años”. Tras la trágica muerte de su hija, Estela una alcohólica en rehabilitación, tiene que hacerse cargo de su nieta Lúa, una extraña niña por la que no siente ningún afecto. Estela no lo sabe, pero la huérfana tiene una morbosa atracción por los cuerpos torturados que se acumulan en la fosa clandestina que hay a un lado de su casa. Anselmo es el encargado de deshacerse de los muertos y le hacen gracia las ocurrencias de la niña. Lúa juega en el fúnebre depósito como si de un patio de recreo se tratara. Convencida de que tiene que entregar ofrendas a los muertos, Lúa idea macabros regalos para los cadáveres que no dejan de llegar producto de la disputa territorial entre la banda del Tilico y los Albarrán. La decadencia puede ser bella y en este sórdido escenario la culpa, la obsesión y la venganza atraviesan las vidas de los habitantes de Tres Cruces, un pueblo en donde la cordura es inexplicable. Esta narración reconfigura la realidad con un estilo bizarro y provocativo. El multipremiado mexicano Alejandro Paniagua (Los demonios de la sangre) establece que la literatura es la forma más estética de no ser solemne y da cuenta, desde un inusual punto de vista de la tragedia para mantener el control de mercados y regiones delictivas.