The Highest House

Mike Carey y Peter Gross. Planeta Cómic. 18.95 € (200p.) ISBN: 9788411120470

Nunca estaremos lo suficientemente agradecidos de poder disfrutar con la actual situación editorial que vivimos en nuestro país. Una cantidad ingente de propuestas atestan las estanterías de las librerías especializadas ofreciendo una diversidad de géneros que pocas veces habíamos presenciado. Es algo lógico que los editores echen mano de obras pasadas que quedaron en el olvido (o no era el momento propicio para que vieran la luz) y las rescaten para alegría de los aficionados. Planeta Cómic siempre se ha mostrado bastante colaboradora en este aspecto y recientemente ha publicado un título que data del año 2018, un relato al que no le falta de nada y que viene firmado por la pareja artística formada por Mike Carey y Peter Gross, las mentes pensantes tras Lucifer, secuela no oficial de Sandman, y The Unwritten, que vuelven a juntar sus talentos en esta magnífica The Highest House.

Es una pena que obras como esta pasen un tanto desapercibidas entre tanto superhéroe o manga ya que, sin hacer demasiado ruido, podemos estar ante una de las lecturas del año. A la reputación de los autores implicados, que debería ser aval suficiente para que el interés creciera como la espuma, habría que añadir también el inmenso trabajo de guion y de ilustración que desarrollan creando una historia de una calidad altísima. Muchos caerán en el error de pensar que estamos ante un cómic americano (sus autores y formato pueden inducir a eso) pero The Highest House fue publicada originalmente en el mercado francés por IDW Publishing y, más tarde, vería la luz en Estados Unidos siendo reeditada con unas medidas más cercana al álbum francobelga, jugada que no evitaría unas discretas ventas provocando una pausa en la serie tras este primer arco

Carey construye un mundo desde cero con una precisión milimétrica, creando paisajes mágicos donde desarrollar la historia de Moth, hijo de campesinos pobres que terminará siendo vendido por su propia madre para poder alimentar al resto de la familia. Un comienzo bastante dramático y triste pero que a medida que avance irá adquiriendo un tono completamente distinto, un entorno medieval dividido en casas nobles que regirán este particular mundo feudal. El maestre de una de estas casas se hará con el pequeño Moth ya que algo especial parece haber en su interior, de esta manera se entabla una relación entre ambos personajes que será la excusa perfecta para conocer todo acerca de esta sociedad: geografía, política, religión, las distintas facciones que vamos a poder encontrar… Todo ello a través de los ojos del joven protagonista, hecho que convierte al lector en el espectador de la prodigiosa evolución que va a experimentar cada día que pasa en La Casa Culminante.

Muy pronto se verá envuelto en todo tipo de enredos políticos en los que los amos de las distintas casas parecen basar su existencia. Manteniéndose bastante íntegro y coherente con sus creencias e ideales, no olvida sus orígenes y se va a mostrar muy cercano al grupo de esclavos que trabaja en la Casa a pesar de una serie de inesperados giros que mejorarán su situación dentro de la estructura social. Es en este momento en el que el componente mágico hace acto de presencia despertando un poder en su interior que marcará su destino para siempre. El sobresaliente trabajo que el guionista británico hace a la hora de crear tramas y desarrollarlas a fuego lento solo es comparable con su habilidad de caracterizar a todos los personajes con que cuenta, haciendo únicos a todos y cada uno de ellos. Gross, por su parte, diseña un mundo prodigioso, de una belleza sublime que se verá potenciada gracias al colorista francés Fabien Alquiler. Familia, religión, política, orden social, filosofía, poder o la búsqueda de la felicidad, una amalgama perfecta que nos deja con ganas de más y esperando que los autores decidan continuar una historia fascinante.

Reseña realizada por Mario Olivera