Publishers Weekly en Viñetas: Especial Sin Capas II

Hoy toca pararse en algunas propuestas provenientes de aquellas editoriales que, alejadas de todo lo que supone el mundo superheroico más mainstream, nos alegran mes a mes con cómics extraídos del panorama independiente, ya sea americano o europeo, dando especial preponderancia al facturado en nuestro país. Material de primera que no debemos perder de vista ni un solo segundo ya que muchos de ellos resultan ser joyas que quedan eclipsadas ante la avalancha de títulos que ven la luz de manera continua. Es de recibo que se le dé la visibilidad necesaria desde aquí para que tomen buena nota de sus beldades y pasen a formar parte de la lista de pendientes que todos actualizamos a cada momento.

Abrimos con Fandogamia, una editorial de las buenas, buenas, tal y como ellos mismo se definen. Fundada en el año 2013, la andadura de los de Valencia ha estado llena de momentos más que interesantes y divertidos, llevando una dirección de publicación marcada por obras en las que el humor juega un papel fundamental. De esta manera estamos obligados a recomendar piezas fundamentales como Perrinowmicon, Amado lider, Deshechos históricos, Ace Thunders o la imprescindible Giant Days. Combinando a la perfección, y de manera más que equilibrada, licencias extranjeras y productos nacionales, la propuesta de Fandogamia siempre conserva un halo de buenrollismo que conecta rápidamente con el aficionado.

La pontevedresa Paula Cheshire está viviendo un momento profesional muy dulce. Una de sus obras, El duelo, no para de recibir halagos y buenas críticas por parte de todo el mundillo. La obra, publicada por Fandogamia en 2022, acaba de poner en circulación su segunda edición, hecho que siempre es sinónimo de la buena trayectoria de la que ha hecho gala desde el primer momento. En ella, Cheshire, se abre en canal ante el lector para narrar lo que supuso la muerte de su madre. Como podrán imaginar, no se trata de un tema fácil de tratar pero, y ahí es donde radica la maestría de la autora, nos lo hace llegar con una sencillez y una naturalidad que, por dolorosa que puede ser, hace que estemos con la guardia un poco más en alto cuando llegue tan temido momento.

La vida no nos prepara para afrontar una pérdida de esta magnitud y tan devastadora, estamos hablando de los pilares básicos de nuestra existencia, nadie está listo para asimilar algo así. Por lo que podemos leer en este relato tan catártico y expiatorio, no fue tarea fácil para Paula que tuvo que emplear mucho tiempo y sufrimiento hasta que por fin pudo seguir adelante. Pasando por las distintas fases del duelo, Cheshire crea una suerte de diario que comprende desde la aparición de la terrible (y temible) enfermedad de su madre hasta que consigue el nivel de aceptación necesario como para poder continuar con una vida normal.

El trazo divertido y agradable de la autora rivaliza con un tema tan espinoso como es el de la pérdida de una persona querida, saliendo airosa en todos los envites gracias a la sinceridad y el buen talante de su confesión. No estamos ante un relato complejo ni cargado de disertaciones psicológicas que escapan a nuestro entendimiento, El duelo basa su éxito en la sencillez de su planteamiento, en la lógica del desarrollo de las distintas fases del proceso y en el exquisito buen gusto de una autora que no duda en ningún momento en crear una conexión con el lector y convertirlo en su amigo íntimo con el que desnudarse sentimentalmente.

Mención aparte merecen las ilustraciones utilizadas por Cheshire, haciendo uso de un abanico gigantesco de soluciones narrativas entre los que parece elegir siempre la más idónea para cada situación. Repetimos, no es tarea fácil el tratar un tema tan sumamente duro y difícil cuando tu estilo tiende a lo cuqui, sin embargo aquí todo funciona a la perfección, todo tiene una razón de ser. No somos capaces de imaginaros esta obra siendo dibujada con una perspectiva más seria, algo que convierte los lápices de la autora en la herramienta más importante del conjunto, creando un contraste absolutamente perfecto e ideal. El duelo llega hasta lo más profundo de nuestros sentimientos, va a poner nuestras emociones a flor de piel y se convierte en una de esas obras que se debe mencionar siempre que alguien pida referencias acerca de la calidad del cómic patrio. Inmenso.

El duelo
Paula Cheshire. Fandogamia. 12.00 € (112p.) ISBN: 9788418419690

Para la siguiente referencia, no nos movemos de editorial ni vamos a cambiar de autor ya que este mismo mes se ha rescatado en una nueva edición ampliada y mejorada de otro trabajo firmado por Cheshire, Me das ansiedad. Un volumen recopilatorio de todos los gags aparecidos en fanzines y en los que, tal y como indica el título, se centra en todos esos momentos del día a día que nos ponen de los nervios. Historietas de humor ligero que se alejan de la carga emocional que supuso El duelo, chascarrillos, generalmente, de una página que encierran verdades como puños cuya finalidad será arrancarnos una sonrisa cómplice o una sonora carcajada, dependiendo el nivel de familiaridad que mostremos con la situación de turno.

A nadie se le escapa que el ritmo diario en la sociedad moderna puede llegar a acabar con la paciencia del más pintado y el nivel de estrés que acumulamos tendrá consecuencias en nosotros. Cheshire se mete de lleno en un tema tan en boga y le hace frente como mejor sabe: con muy buen humor y mejor talante. El trabajo, las relaciones personales, las expectativas en la vida o sobrevivir durante una pandemia, todo un catálogo de circunstancias que pondrán a prueba la resistencia mental de nuestra autora, reflejada en cada una de las viñetas del volumen y con la que empatizamos en bastantes ocasiones.

Me das ansiedad utiliza la misma dinámica que El duelo pero ambas tienen una finalidad diametralmente opuesta. Esto demuestra la enorme versatilidad de una autora que juega con nuestras emociones a su antojo y siempre consigue provocar en nosotros la reacción buscada. Pocas pegas podemos poner al trabajo de Cheshire, una persona que con estas dos obras ha conseguido ganarnos por completo gracias a su estilo directo y emotivo, dirigiéndose al lector como si lo conociera de toda la vida, como si estuviera junto a un amigo con el que compartir intimidades para buscar un hombro sobre el que apoyarse. Un nombre a tener muy en cuenta de cara a futuros trabajos ya que auguramos una carrera que promete darnos muy buenos momentos.

Me das ansiedad
Paula Cheshire. Fandogamia. 12.00 € (120p.) ISBN: 9788418419874

El carpetazo con la editorial valenciana lo damos con un manga, terreno que no descuida para nada gracias a una oferta bastante interesante y atractiva. Killer Queen supone el primer trabajo que vemos publicado en nuestro país del autor Aguri Ohue. Un volumen recopilatorio de relatos que vieron la luz en la revista japonesa Harta Comix y cuya extensión varía dependiendo de la historia que tengamos entre manos. Que nadie espere cierta homogeneidad temática en la lectura, Killer Queen nos ofrece una variedad importante de géneros que van desde el western hasta conflictos bélicos pasando por bares de carretera, lucha policial contra mafias o un reportero gráfico adentrándose en los bajos fondos.

Un total de ocho aventuras cuyo denominador común es la violencia (elemento presente en la gran mayoría de ellos) y una acción frenética que hará que devoremos el volumen con ávida fruición. La variedad de paisajes en los que se va a desarrollar la acción va a aportar la diversidad necesaria para que no sepamos hacia dónde va a saltar cada una de las tramas, quedando el lector completamente sorprendido al ir pasando páginas y viendo que no hay nada imposible en Killer Queen. Hay sitio para brujas, ejércitos de soldados, gangsters, sociedades ocultas en edificios en ruinas, vendedores ambulantes o cazarrecompensas bastante diestras en el uso de las armas de fuego. Con un muestrario de esta categoría resulta imposible no caer en la curiosidad.

Ohue consigue brillar en cada uno de los relatos aunque, evidentemente, se hace grande en los que dispone de un mayor número de páginas para poder desarrollar argumentos y caracterizar a los personajes que va a usar. De esta manera resultan especialmente interesantes Dodoitsu y el que aporta el título al volumen, dividido en dos partes y en el que va a tener la posibilidad de contar una historia bastante elaborada y mejor ejecutada. Su trazo detallista y espectacular consigue trasladar al lector a cada uno de los ambientes donde tienen lugar las variadas tramas, redondeando un conjunto que deja con ganas de más y haciéndonos esperar con impaciencia la próxima obra que podamos disfrutar con su nombre impreso en la portada.

Killer Queen
Aguri Ohue. Fandogamia. 12.00 € (240p.) ISBN: 9788418419768

Desde Valencia damos el salto hasta el sur de la Toscana, localización donde podemos encontrar a Leviathan Labs, un estudio y editorial que poco a poco está haciéndose un hueco en el panorama comiquero patrio gracias a su división española. Su catálogo va creciendo mes a mes gracias a propuestas de una inmensa calidad que van viendo la luz a lo largo de todo el mundo. Nosotros tenemos la suerte de poder disfrutar de grandes títulos como Vietnam Horror, Buddies, la revista de terror titulada Giallo o la maravillosa Locust, un survival post apocalíptico del que esperamos ver pronto su segunda entrega.

Sin embargo, había una sorpresa aún mayor que nos estaba aguardando en las sombras. La saga The Barbarian King, basada en cierto guerrero cimmerio creado por Robert E. Howard, desembarca en nuestro país con un potente plan de publicación con el que podremos disfrutar del título central y de un buen puñado de spin offs. Hasta un total de diez volúmenes se van a ir repartiendo a lo largo de este segundo semestre de 2023, una oleada de mandobles cuyo primer golpe lo asesta este The Barbarian King: Yara, un relato iniciático con el que vamos a acompañar a uno de los personajes que pueblan este interesante universo a través de su ciclo de formación y madurez en el complicado mundo de la magia y la brujería.

Los Perros del Desierto son una tribu temida en todos los territorios de la región por su carácter guerrero e invasor. Todos aquellos que hayan conseguido asentarse en alguna zona, tarde o temprano, sufrirán los iracundos actos de estos salvajes. Yara, hijo del líder del clan, tendrá que probar muy pronto su valía asesinando al hechicero de una de las tribus que han sido atacadas por estos Perros, acto que desencadenará una serie de desgraciados acontecimientos que terminarán llevándolo hasta la ciudad de Estigia donde aprenderá a sobrevivir en las calles a base de engaños, golpes y pequeños robos. Una lastimosa situación que será revertida al conocer a un poderoso hechicero, Al Harari, que lo acogerá como su pupilo para mostrarle el camino de la magia, un sendero oscuro y peligroso que lo pondrá en una situación extrema.

El guionista José Luis Vidal, nombre que apareció para nuestro disfrute en Buddies o la reciente Salitre, se ha aprendido bastante bien la lección y consigue captar a la perfección todo el ambiente oscuro, opresivo y guerrero de los relatos de Howard. Su narrativa, fluida y trepidante, va desgranando la trama con el ritmo justo, sabiendo combinar de manera milimétrica los pasajes más calmados con aquellos en los que la acción es el principal protagonista. El gaditano no escatima en violencia y crudeza, todo vale para mostrarnos lo peligroso de unos personajes que hacen del saqueo y los asesinatos una forma de vida.

De igual manera, el dibujante Manuel Espinosa se destapa como la opción más idónea para ilustrar el guión de Vidal. Su estilo de línea recta y angulosa recuerda al mejor Mignola, algo que unido al continuo juego de luces y sombras confiere un aspecto único y lóbrego a las páginas finales. Toda la violencia y sordidez de la trama se ve potenciada gracias a un trazo poderoso y eléctrico complementado de manera acertadísima con unos colores aplicados por Alicia Soria que no hace más que añadir matices a una ambientación más que lograda. Una lectura que supone la mejor carta de presentación para una franquicia que va a dar mucho de sí, un volumen que engancha desde la primera página y promete emociones fuertes de cara a futuras entregas. En breve, más.

The Barbarian King: Yara
José Luis Vidal y Manuel Espinosa. Leviathan Labs. 15.00 € (140p.) ISBN: 9791280137739

La última parada nos lleva hasta Barcelona, sede de una de las editoriales más interesantes de cuantas pueblan el panorama de las viñetas en España. La Cúpula lleva desde 1979 al pie del cañón y su oferta siempre está salpicada por títulos imprescindibles del mundo independiente, ya sea americano, europeo o japonés. En su catálogo se dan cita todo tipo de géneros algo que la hace especialmente atractiva de cara al aficionado que busca un producto más especial que se aleje de los convencionalismos del Noveno Arte.

Uno de los clásicos del cómic americano de los noventa, Odio, está siendo recuperado en unos estupendos volúmenes integrales que bajo el título Las crónicas de Odio van a dar buena cuenta de la obra firmada por Peter Bagge en su totalidad. Estamos hablando de una de las obras cumbre de los años noventa, una serie que servía, además, como retrato de una generación, la llamada “X”, que vivía en la indiferencia y la apatía, sin ninguna meta en la vida más que escuchar música, beber alcohol y algún que otro encuentro sexual ocasional. La editorial Fantagraphics fue la culpable de cambiar el panorama independiente de la época, una escena que en los años ochenta no se encontraba en su mejor momento, siendo Robert Crumb uno de los pocos abanderados del movimiento y la cabecera Love and Rockets de los hermanos Hernández su máximo exponente.

Otros nombres como los de Seth, Charles Burns, Daniel Clowes, Chris Ware y el propio Bagge se irían añadiendo a esa lista. Todos tendrían un denominador común en sus trabajos: el pesimismo y la amargura jugaban un papel fundamental en sus obras. Entre esas oleadas de desánimo aparecía una juventud que necesitaba un héroe, alguien que los representara y que se convirtiera en el abanderado del movimiento. Buddy Bradley sería el elegido, un tipo con pocas aspiraciones en la vida y sin un rumbo definido. Odio nos traslada hasta Seattle, cuna de la denominada Generación X y origen del grunge, un género musical que también podríamos considerar como una forma de vida y clara influencia en la presente obra. En ese entorno vive Buddy, en una ratonera junto a sus dos compañeros de piso, Leonard, conocido como Apestoso, y George, un taciturno caradura vividor politoxicómano amante de las conspiraciones. Estas son las piezas fundamentales a las que se les irán añadiendo otras tantas, personajes inverosímiles que crearán unas tramas completamente delirantes.

Aquí lo realmente importante es tocar con tu banda, escribir en tu fanzine y acudir al mayor número de fiestas para terminar dándose un revolcón o cogiendo una buena cogorza. El tono derrotista y cáustico que Bagge imprime a sus guiones se contrapone a un estilo de dibujo bastante caricaturesco, intencionadamente grotesco, un festival de facciones desencajadas y cuerpos que parecen fabricados en material elástico. No esconde influencias tan evidentes como las de Crumb, Jim Woodring, Gilbert Shelton o Basil Wolverton, toma prestados elementos de cada uno de ellos y los combina con unas gotas de psicodelia sesentera que no puede ser más adecuada para el tono socarrón de la obra.

Su cuarta entrega, la más reciente hasta el momento, nos deja el final de la serie y algún que otro especial que fue apareciendo anualmente tras el canto del cisne de Buddy y sus amigos. Unas páginas a todo color que muestran la misma evolución que los personajes que nos han acompañado en este viaje, situaciones que han ido cambiando con el paso de los años hasta alcanzar la madurez pero que siempre nos han mostrado el lado salvaje y divertido de la vida. Han pasado más de treinta años desde que Odio se convirtiera en la lectura oficial de una juventud desencantada con la realidad que les había tocado vivir, muchas cosas han cambiado pero su calidad se ha mantenido inalterable sin importar el paso del tiempo.

Las crónicas de Odio Volumen 4
Peter Bagge. La Cúpula. 33.90 € (200p.) ISBN: 9788418809538

El punto y final viene acompañado de otro relato cargado de emoción y sensibilidad, una historia en la que se aborda un tema peligroso y que siempre está de máxima actualidad. El fantasma que alimento de Victoria Ying consigue aunar, sin convertirse en un manual de autoayuda, los problemas que puede llegar a ocasionar los desórdenes alimenticios cuando van acompañados de valores culturales y la presión ejercida por la figura materna. Está claro que una mezcla de estas características no puede dar nada bueno y, por desgracia, siempre suele desembocar en traumas y situaciones que pueden poner en riesgo la salud o incluso la vida de la persona que los sufre.

Valerie Chu es una chica que tiene que soportar la inmensa presión ejercida por su madre en cuanto a comida que ingiere. Esto significa tener que calcular continuamente la cantidad de calorías que tiene los alimentos en el plato, siempre alerta para no excederse y mantener una figura delgada y estilizada. Nada que ver con su amiga del instituto, Jordan, que es capaz de comer lo que le apetece y en las cantidades que quiere. Para no hacer saltar las alarmas y poder mantener una vida social completamente normal, Valerie se provoca el vómito después de cada comida, algo que le ayuda a mantener siempre el mismo peso y, sobre todo, tener a su madre contenta.

Una trama que nos va a mantener en vilo en todo momento y a la que habría que añadir un par de personajes más que tendrán bastante repercusión en la vida de Valerie y en el desenlace de la obra: Allan, el chico que le gusta, y el Sr. Chu, su padre. Sin que sea demasiado evidente, la madre de la protagonista se convierte en el villano del relato, una influencia tóxica cuyo mensaje siempre se reduce a la importancia del aspecto físico y a la aceptación social de su hija. Ser delgada es sinónimo de sentirse bonita y deseable para la gente, ser querida por el resto tiene que ir acompañado de sentimientos negativos que te hagan enfermar. Cuando estas consignas son repetidas de manera sistemática, el objetivo de las mismas, termina por asimilar el mensaje, por interiorizar unas normas que se convierten en actos cotidianos que buscan la aprobación del que los emite.

El arte de Ying consigue cautivar al lector con un trazo sencillo y efectivo. Su pasado como animadora para producciones Disney le delatan a la hora de caracterizar físicamente a los personajes, consiguiendo unos rasgos que son marca de la casa. El efecto conseguido por la paleta de colores (tan solo cinco) aplicada por Lynette Wong también termina funcionando de manera admirable, aportando elementos a las personalidades de cada uno de los implicados en la trama. La lectura de El fantasma que alimento tiene un claro objetivo en el aficionado, concienciarnos de un problema real que afecta a un buen número de personas, gente cercana que puede estar sufriendo un infierno personal y nadie parece percatarse de ello. De nuevo, directo al corazón.

El fantasma que alimento
Victoria Ying. La Cúpula. 22.50 € (216p.) ISBN: 9788418809743

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