Publishers Weekly en Viñetas: Especial Sin capas

Todavía de resaca navideña, con todo lo que ello supone, y seguimos dando buena cuenta de muchas de las novedades editoriales que aparecen de manera incansable mes tras mes. Hoy toca dejar a un lado a los aguerridos superhéroes para centrarnos en obras de corte más realista y cotidiano. Y qué mejor forma de abrir este especial con una buena dosis de horror, en concreto la que vamos a encontrar en Un puñado de historias de terror, una recopilación de relatos firmados por el andaluz Santipérez que se vuelve a asociar con los chicos de Diábolo como ya hiciera en Various Horror Visions.

Todo aquel que ya haya disfrutado del trabajo de Santipérez con anterioridad sabrá lo que le espera en esta nueva referencia. Un autor del que pudimos disfrutar un talento que emerge en revistas míticas como Creepy o Zona 84 de Toutain. Su buen gusto y habilidad para retratar lo macabro lo convertirían muy pronto en un habitual de este género, creándose poco a poco una legión de aficionados que quedaban embelesados con un estilo asombroso, cargado de detalles y donde la espectacularidad y majestuosidad de sus planchas tan solo se veían manchadas por las atrocidades que retrataba en ellas.

Para la ocasión, vamos a poder disfrutar del terror en estado puro manifestado en sus distintas formas, cinco historias que nos van a erizar hasta el último pelo de nuestros cogotes por lo truculento de sus argumentos. Un repertorio que se abre con un homenaje a la obra de Fritz Leiber y una visión más que terrorífica de Alicia en el País de las Maravillas. Le sigue un retrato pesimista de las consecuencias que tiene el final del amor, una huida hacia delante persiguiendo algo que ya no existe en nuestras vidas. En Nieve negra nos sugiere un futuro oscuro y peligroso en el que un grupo de niños salen a jugar para descubrir la dureza del entorno en el que tienen que vivir.

A partir de este momento Santipérez va a desplegar su habilidad al color ya que los tres primeros relatos son en blanco y negro. En Criatura vamos a sufrir junto a una pareja con dificultades para convertirse en padres, una carencia que se va a resolver de la noche a la mañana de la forma más inesperada (y repugnante) que se puedan imaginar. El cierre lo pone Mirtha Haley, una mujer que vive la triste realidad de anhelar los mejores años de su existencia, unos días que se fueron para no volver por muchos sacrificios que se hagan en el presente.

Ya sea como autor completo o siguiendo los guiones de nombres como Manuel Mota o Alex Ogalla, Santipérez consigue exhibir un estilo de dibujo arrebatador, transmitiendo a la perfección las emociones que embargan a los personajes de sus obras y, de paso, haciendo partícipe al lector de todos esos sentimientos. La elección de los colores utilizados y los continuos juegos de luces y sombras consiguen crear una atmósfera única, aportando el paisaje perfecto en el que desarrollar todas las pesadillas que pasan por las cabezas de los autores. Un volumen primorosamente editado por Diábolo que se completa con una galería de extras en la que podremos encontrar portadas, bocetos y estudios preliminares de un artista absolutamente imprescindible.

Un puñado de historias de terror
Santipérez. Diábolo Ediciones. 21,95 € (96p.) ISBN: 9788419790323

Desde la misma editorial nos regalan otra curiosidad en forma de volumen único que con el título Don´t spit in the wind (No escupas al viento) nos van a mostrar la cara menos amable del ser humano en un relato postapocalíptico cargado de pesimismo. El italiano Stefano Cardoselli se encarga del guión y el arte de una historia que bebe de la ciencia ficción más deprimente, esa que nos muestra un planeta Tierra al borde de la desaparición y cuya población se ha visto obligada a trasladarse a una estación espacial gobernada por un grupo de gente ineficaz e incompetente y donde la sociedad está aún más dividida que en días pasados.

Mientras, en la Tierra, permanece un cuerpo de basureros bastante especial cuya misión consiste en limpiar toda la basura que ha originado el éxodo masivo de la humanidad. Un punto de partida bastante peculiar que se va a volver incluso un poco más extraño a medida que avance la historia de Cardoselli. De manera inteligente, el autor diversifica la acción y nos cuenta de manera paralela varias historias, alternando localizaciones y personajes para hacer mucho más interesante todo lo que nos está mostrando. La misión de los barrenderos, las peligrosas decisiones que se toman en la estación o la amenaza en forma de culto religioso que va a poner en peligro a los honrados trabajadores.

Bien es cierto que todos los interludios que aparecen a lo largo de los cuatro números que componen la serie van a servir como complemento a la trama principal. Aún así, el interés que imprime a cada una de estas píldoras, es lo suficientemente grande como para que el lector quiera saber más de estas situaciones y de los personajes implicados en los distintos cortes argumentales, no decayendo nunca el ritmo trepidante de una lectura que se nos va a hacer muy corta. Se nota que Cardoselli es un tipo listo y adapta su estilo de dibujo a un guión cuyo elemento principal es, precisamente, la basura, por lo que su trazo eléctrico y sucio se antoja perfecto para un guión cargado de mensaje y mala baba.

Curtido en las páginas de Heavy Metal Magazine, el italiano no olvida de dónde viene y hace todo lo posible por imprimir a su obra ese espíritu combativo y decadente de la publicación estadounidense. Un planteamiento aparentemente sencillo que esconde mucho más de lo que parece, ofreciendo cierta reflexión social por medio de unas personajes bien construidos y una serie de situaciones que apuntan a un final explosivo donde el humor negro y la maliciosidad del guión nos va a hacer esbozar una sonrisa complice y socarrona a pesar de las muertes que van a acontecer. Sin duda, otro punto de gran interés de este No escupas al viento, es el dibujo de Cardoselli que con un estilo sucio y desgarbado imprime una personalidad única a las páginas. Un trazo que recuerda a gente como Simon Bisley o Jamie Hewlett, consiguiendo unas planchas con multitud de detalles y unos diseños de armaduras, naves, criaturas y entornos absolutamente delirantes. Toda una sorpresa que nos va a dejar con ganas de más, de explorar un universo que puede darnos muchas alegrías de cara a futuras aventuras.

Don´t spit in the wind (No escupas al viento)
Stefano Cardoselli. Diábolo Ediciones. 19,95 € (120p.) ISBN: 9788419790255

Cambiamos ligeramente de tercio para adentrarnos en dos referencias puramente bélicas de la mano de otra editorial que sigue creciendo de manera imparable, Cartem Cómics. El pistoletazo de salida lo damos con Sniper Elite: Resistencia, un producto que nace de la combinación de dos medios que siempre han mantenido una buena relación: cómics y videojuegos. Bien es cierto que no siempre se obtienen unos resultados satisfactorios pero, en esta ocasión, la lectura de este volumen es lo suficientemente interesante como para poder disfrutarla de principio a fin.

El juego desarrollado por Rebellion está ambientado en la Segunda Guerra Mundial y cuenta con la presencia de Karl Fairburne, un francotirador perteneciente a la OSS que va a poner en jaque al ejército alemán en más de una ocasión. Para la ocasión, Cartem ha tenido a bien recopilar en un tomo la miniserie de tres números aparecida en el 2017 bajo la misma Rebellion, poseedora de los derechos de otra publicación mítica como es la revista 2000AD.

Un volumen que nos ofrece un relato sencillo pero tremendamente eficaz que transcurre en 1941 y en el que nuestro intrépido protagonista tendrá que acometer una peligrosa misión. ¿El objetivo? Recuperar un arma secreta de los nazis para evitar una tragedia y males mayores. Lo que parece algo fácil terminará complicándose, llevando a Fairburne y a su grupo de aliados hasta la misma boca del lobo, desencadenando una auténtica carnicería en la que lo único que importa es sobrevivir y conseguir el objetivo final.

Keith Richardson se encarga de escribir un guión frenético, de esos que no dejan un minuto de respiro y van directo al grano, evitando complicaciones que impidan el disfrute máximo de la lectura. Evidentemente, las referencias más inmediatas las podemos encontrar en clásicos cinematográficos como Doce del patíbulo o, la más reciente, Enemigo a las puertas. En todo momento sobrevuela un aroma a la producción marcial firmada por Garth Ennis, ya sea para las cabeceras Battlefields y War Stories o para series como El as enemigo, Battler Briton o Phantom Eagle.

Tanto entretenimiento no está reñido con la forma tan fidedigna en la que se presenta la forma en que el frente europeo acometía las operaciones durante el conflicto, todo ello de una manera accesible para cualquiera que se acerque al cómic. El ilustrador Patrick Goddard, habitual de la mencionada 2000AD, realiza un trabajo estupendo, muy bien documentado en cuanto a armamento, uniformes y vehículos de la época. Con una narrativa de corte académico y bastante correcta, consigue que nos sumerjamos en las peligrosas escaramuzas de una misión que no puede dejar mejor sabor de boca al aficionado, un tebeo notablemente facturado que se apoya en su sencillez y en el buen hacer de sus autores.

Sniper Elite: Resistencia
Keith Richardson y Patrick Goddard. Cartem Cómics. 16,95 € (168p.) ISBN: 9788412499438

Turno para un clásico con mayúsculas que pertenece al mismo género, La guerra de Charley. El chico soldado supone todo un hito en el panorama editorial patrio ya que estamos ante una de esas obras que permanecían inédita por estos lares desde que en el año 1979 se iniciara su publicación en la británica Battle Picture Weekly. Ha tardado pero gracias a Cartem podemos disfrutar de esta primera entrega (serán tres en total) en la que seremos testigos de los pasos que un valiente soldado inglés, Charley Bourne, va a dar a lo largo de la Primera Guerra Mundial.

Los autores encargados de narrar las vicisitudes del bueno de Charley son el guionista Pat Mills y el dibujante Joe Colquhoun, grandes nombres británicos de sobras conocido por todo el mundo y con un currículum de esos que quita el hipo. Mills consigue transmitir todo el horror de una guerra a través de unos guiones profundamente documentados en los que también se permite el lujo de introducir algún que otro elemento fantasioso, motivo que generó ciertas críticas por parte del fandom. Colquhoun, por su parte, fue veterano de la Segunda Guerra Mundial antes de iniciar sus estudios de Bellas Artes por lo que sufrió en primera persona todo lo que supone formar parte de un conflicto bélico.

La Gran Guerra aglutinó combatientes de todos los sitios del mundo, europeos, estadounidenses o australianos más las distintas tropas procedentes de las pertinentes colonias formarían parte de uno de los momentos más dolorosos de la historia. En estas se verá un joven Charley de tan solo dieciséis años (el reclutador prefirió mirar para otro lado en el momento del reclutamiento) que se alista en el Royal Army británico para comprobar que todo lo que le habían contado acerca de la guerra es muy distinto de lo que se vive realmente una vez que estás metido de lleno en ella. Mills pone especial mimo a la hora de narrar todo el proceso, desde el alistamiento hasta la primera línea de combate, pasando por las trincheras o los días previos en su casa.

No se duda ni un solo segundo a la hora de mostrar la brutalidad que todo esto implica, sin importar el bando que sea. Alemanes o británicos, en ambos ejércitos los altos mandos juegan con las vidas de sus soldados como si se tratara de carne de cañón, todo vale si lo que se quiere es conseguir una victoria. Desalmados como el teniente Snell al que poco le importará que Charley pueda perecer en el campo de batalla siguiendo las órdenes que acaba de emitir.

Aquí no hay buenos ni malos, ni vencedores ni vencidos, aquí vamos a encontrar una visión oscura de lo que supone una guerra. Una oscuridad que tan solo se ve debilitada por la relación entre los soldados, su valentía y su heroísmo pueden llegar a suponer un rayo de esperanza entre tanta brutalidad y muerte. Mills consigue el equilibrio perfecto entre todos estos elementos, imprimiendo un ritmo endiablado al guión, con mucha acción y sin dar un solo momento de respiro al lector.

El guionista británico, habitual de la revista 2000AD, realiza un trabajo deslumbrante creando una trama central apasionante que complementa con otras secundarias de igual interés. Se apoya en unos personajes muy bien caracterizados y definidos para añadir distintas capas a la historia, aportando cada uno de ellos matices de todo tipo. Desde las primeras páginas se esfuerza por dictar las normas de la guerra, una serie de reglas que van a ser obviadas según los intereses de cada momento (ya se ha mencionado la edad legal de reclutamiento).

Colquhoun se adapta a las exigencias del guión de Mills sin ningún problema, entregando unas planchas cargadas de detalles y realismo que son una delicia. En este caso, el que la obra sea en blanco y negro, se termina convirtiendo en un punto a favor, pudiendo apreciar el arte del de Harrow en su máximo esplendor. Incluso a la hora de planificar las páginas, el uso de distintos tipos de viñetas termina influyendo en la narración, haciendo que la acción no sufra ni un solo corte entre transiciones. Igualmente acertado se muestra a la hora de retratar el armamento utilizado y los distintos escenarios donde transcurre la acción. El resultado final supone una joya del cómic, un relato antibelicista que combina con gran maestría la ironía y el realismo para llamar la atención sobre un tema que, por desgracia, siempre está de actualidad.

La guerra de Charley
Pat Mills y Joe Colquhoun. Cartem Cómics. 39,95 € (320p.) ISBN: 9788412640137

Cambiamos de editorial, Leviathan Labs, y cambiamos de género, fantasía heroica y terror, gracias a dos referencias que explotan al máximo sus posibilidades. La primera de ellas forma parte de la que posiblemente sea la franquicia más potente de su catálogo, The Barbarian King. Esta vez nos llega un volumen unitario que recoge una miniserie spin off centrada en uno de los personajes importantes de la serie central. Salomé nos va a narrar lo que ocurre con la reina bruja aparecida en el relato clásico Nacerá una bruja hasta que hace su puesta de largo en el primer volumen de la saga protagonizada por este bárbaro italiano (lugar de Leviathan Labs).

Al final de La espada rota, el destino de Salomé no parecía demasiado alentador, el presente volumen va a rellenar las posibles lagunas surgidas en el intervalo de tiempo transcurrido. Una maniobra que Howard no utilizó nunca a la hora de desarrollar personajes que utilizan en las aventuras del cimmerio. Es de agradecer el esfuerzo y empeño por parte de los autores implicados en esta versión del bárbaro para profundizar y esclarecer este tipo de “vacíos” narrativos. Una misión que Barbara Giorgi a los guiones y Nicolò Tofanelli a los dibujos consiguen llevar a muy buen puerto.

Salomé comienza justamente donde Howard y Conan (permítanme la licencia) la dejan, muerta y sin saber muy bien qué va a pasar con ella a partir de ese momento. El próximo paso parece tener lugar en el otro mundo, una suerte de infierno del que el escritor nacido en Texas nunca escribió ni una sola palabra, carencia que va a dar mucha libertad a Giorgi y a Tofanelli para desarrollar su historia. Un averno donde la violencia, la sexualidad y una serie de elementos narrativos adultos que van a ayudar a desarrollar a un personaje femenino secundario hasta hacerle ganar mayor preponderancia dentro del esquema general de la obra.

En un lugar inhóspito y pesadillesco, nuestra protagonista va a hacer un pacto con Humbaba el barquero, un demonio que busca a una mujer en la que depositar su semilla para poder obtener un heredero. El acuerdo aumentará los poderes de Salomé pero también acarreará una serie de castigos y penalizaciones que la mantendrán atada a la vil criatura hasta el nacimiento del vástago. Un camino en el que encontrará antiguos conocidos, enemigos, aliados e, incluso, el amor. El regreso de Humbaba para reclamar lo que le pertenece dará lugar a una escena final llena de acción y épica al más puro estilo de la Era Hiboria.

El guión de Giorgi capta a la perfección la esencia del personaje, la transformación física y mental que sufre da como resultado una nueva personalidad mucho más madura y fuerte, alejándose de todo lo que Howard mostró en el pasado. Consigue ser respetuosa con el legado de la bruja a la misma vez que la hace evolucionar mientras interacciona con otros personajes, no olvida su pasado ni los actos que ha cometido hasta llegar a esta situación. Una estrategia que ya ha sido utilizada en la serie central, tomar como punto de referencia los escritos originales para crear un material completamente nuevo, un territorio sin explorar y aprovechable por autores con ganas de expandir este universo.

Salomé
Barbara Giorgi y Nicolò Tofanelli. Leviathan Labs. 15,00 € (112p.) ISBN: 9791280137029

Continuamos con la sexta entrega de la revista Giallo, una publicación en la que se recopilan relatos cortos, no solo en viñetas ya que también incluye textos, donde el terror se adueña por completo de las páginas. Una iniciativa editorial más que meritoria y agradecida si tenemos en cuenta la tradición que este tipo de material ha tenido siempre en nuestro país, ya fuera con publicaciones como Creepy y Vampus o las más recientes Cthulhu o Knox, esta última tristemente cancelada tras un espléndido primer número.

Una publicación que, como podemos observar, no está carente de riesgo, sin embargo, Leviathan Labs, se ha liado la manta a la cabeza y decidió apostar fuerte por un título en el que podemos encontrar relatos firmados por autores italianos y españoles. De cadencia trimestral, Giallo ofrece historias autoconclusivas, en su mayoría, y alguna que otra más larga que continuará de una entrega a otra. El punto en común de todas ellas será el terror desplegado en sus páginas, una exhibición de sangre y violencia que vendrá envuelta en suspense, erotismo y slasher a mansalva.

Para todo aquel que no esté familiarizado con lo que es el giallo, decir que se trata de un término utilizado en el cine italiano para todas aquellas películas de terror donde se crea una atmósfera única. Directores como Dario Argento, Lucio Fulci o Mario y Lamberto Bava (padre e hijo) se han encargado de potenciar este tipo de producciones con títulos míticos como Suspiria, Rojo oscuro o El más allá. Alternando lo explícito y lo sutil, el terror psicológico que sobrevuela en estas películas cuentan con elementos propios y característicos como la banda sonora o el uso del color.

En este sexto número vamos a poder encontrar cuatro historias y un par de artículos de bastante interés. Luz de luna, Lo del pantano, Eucaristía y Una serpiente de mármol negro supone todo un despliegue de recursos y buenas intenciones en el que autores como Enrico Nebbioso Martini, Giancarlo Brun, Alberto Avallone, Nicola Izzo, Alessandro Ginori, Niccolò Fontanelli, Davide Aicardi o Tommaso Catone nos van a incomodar a base de criaturas que piden sacrificios humanos, con el destino que sufren los soplones y los secuestradores de niños, con sádicos torturadores de motivaciones religiosas y algún que otro asesino en serie que siembra el terror en el mundillo literario. Un ejemplo perfecto de lo que nos ofrece una publicación llamada a llenar un hueco que quedó vacío hace tiempo y que, afortunadamente, parece tener cuerda para rato.

Giallo #6
V.V.A.A. Leviathan Labs. 7,00 € (80p.) ISBN: 9791280137777

Planeta Cómic parece empeñada en convertir su línea de Novela Gráfica en todo un éxito, una misión que pretende lograr gracias a títulos como los dos que hoy despachamos. El primero de ellos, El lejano país de los estanques, viene avalado por un nombre, el de Lorenzo Silva, escritor cuya producción policiaca ocupa un lugar privilegiado dentro de la literatura patria. El guionista Rodolfo Santullo y la ilustradora Carol Medina se encargan de adaptar la primera entrega de las aventuras protagonizadas por Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro, la pareja de guardias civiles encargada de resolver todo tipo de casos escabrosos.

Una novela, la de Silva, que vio la luz allá por el año 1998, veinticinco años que han tratado fenomenalmente al texto original, un thriller que se ha mantenido firme y fresco, huyendo de un posible anquilosamiento literario. Hay que tener en cuenta que el relato tiene lugar en España y un cuarto de siglo supone muchos cambios entre el país reflejado en la novela y en el que hoy en día vivimos, mal que, afortunadamente, no es apreciable en la adaptación llevada a cabo por Santullo y Medina donde se exhibe misterio, personajes bien construidos y el ritmo adecuado para tener al lector enganchado desde la primera página.

A pesar de la buena relación y cercanía entre novela y cómic, ambos hacen uso de un lenguaje y unos elementos propios, dos caminos distintos pero paralelos que hay que saber transitar para no caer en errores que desvirtúen el producto final. Es en este punto donde la labor del guionista brilla más, su pericia a la hora de sintetizar todo lo expuesto en la novela de Silva debe tener su correspondencia en su versión ilustrada, prescindiendo de algunos componentes que no tienen cabida en el tebeo pero evitando crear aristas que entorpezcan la lectura. De esta manera, los dos guardias civiles y el resto de personajes, cumplen con su cometido de manera adecuada; investigadores y sospechosos se despliegan a lo largo de un tablero donde se juega una partida que el lector sigue de manera clara, disponiendo de todos los datos necesarios para intentar resolver el misterio planteado.

El guionista mexicano logra que nos llegue la información, algo sesgada por el hábil cambio de medio efectuado, para que podamos conocer la implicación de todos los actores y comprender sus motivaciones reales. El crimen de una joven austriaca en un chalet mallorquín sin mostrar signos de violencia se convierte en el escenario perfecto para que vayan desfilando sospechosos que, de alguna manera o de otra, pueden ser los culpables del asesinato. Algo que no se descubrirá  hasta las últimas páginas del volumen, momento en el que, una vez resuelto el caso, nos quedará la sensación de estar ante un primer capítulo que tendrá continuidad en el futuro (actualmente existen trece novelas protagonizadas por Bevilacqua y Chamorro).

Medina, que emplea su buen hacer en la elaboración de storyboards para publicidad y cortometrajes, hace gala de un estilo realista, haciendo especial hincapié en las expresiones de los personajes, pareciendo por momentos que estamos ante una base fotográfica. Esto es algo que va a jugar a favor del resultado final, sobre todo a la hora de mostrar los pasajes más “jugosos” de la historia como puede ser la puesta en escena del asesinato de Eva. Añadamos una buena caracterización de los personajes y un lenguaje corporal de cada uno de ellos bastante característico para que el aspecto visual sea tan acertado como el guión adaptado, haciendo de este El lejano país de los estanques una propuesta más que atractiva de cara al lector ávido de suspense y misterio.

El lejano país de los estanques
Rodolfo Santullo y Carol Medina. Planeta Cómic. 22,00 € (120p.) ISBN: 9788411610292

Nos vamos ahora hasta el país vecino, Portugal, de la mano del autor parisino Nicolas Barral que con Al son de un fado nos brinda un retrato de la Lisboa que nos podíamos encontrar a finales de los años sesenta. Eran tiempos en los que la dictadura de Antonio de Oliveira Salazar estaba llegando a su fin aunque los efectos aún se hacían notar en todos los aspectos de la sociedad. El francés aprovecha el contexto para pergeñar un relato reivindicativo, llevando la protesta por bandera sin dejar de lado el componente humano.

Haciendo uso de la figura de Fernando Pais, un doctor en sus cuarenta cuya juventud militante le ha hecho guardar secretos que en tiempos de opresión le pueden acarrear más de un problema. Una historia que se inicia de esta manera, con una presentación de los personajes principales directa y sin demasiadas complicaciones que se va desarrollando poco a poco, formando un retrato sobre la marcha en el que se irán reflejando los hechos que acontecen en las vidas de cada uno de ellos. Barral opta por inmiscuirse en el día a día de personas normales, en lo cotidiano, en una lucha moral diaria contra un régimen opresor que no se lo va a poner fácil.

Siempre con el componente político de fondo y con la influencia que ejerce sobre algunos de los personajes y sus circunstancias, el relato se va desgranando en dos líneas temporales distintas. Lo que ocurre en el presente, algo imprescindible para comprender el tema central de Al son de un fado, no puede existir sin un pasado que le otorga una fuerza vital para su desarrollo. Aunque hay momentos duros y de sufrimiento, el eje sobre el que gira la trama es una relación amorosa que estará condicionada por todo lo que ocurre a su alrededor y por todo lo que aconteció hace tiempo, siendo el lector el encargado de encontrar los puntos que unen al protagonista principal con los dos momentos.

Barral consigue con un simple “truco” al aplicar el color diferenciar ambas etapas, un tono ocre para las escenas acontecidas en el pasado y la aplicación de un color pleno para todo lo que tienen lugar en el presente. No crean que ese salto en el tiempo se reduce tan solo en la paleta cromática, el de París consigue captar con su estilo el ambiente de cada época, ayuda también el aspecto de los personajes y todas las sensaciones que van a mostrar, ya sean románticas, dolorosas o violentas.

Es de agradecer que el autor opte por darnos una visión positiva y llena de esperanza a pesar del contexto de la acción, alternando pasaje tremendamente realistas de la dictadura con otros más ligeros y agradables que son los que a la postre terminan dejando en el lector una serie de emociones tremendamente optimistas. Todo ello da como resultado una novela gráfica excepcional que consigue transportarnos a un lugar y a un tiempo pasado que parece pertenecer a otro mundo completamente distinto del que vivimos ahora, arrojando algo de luz sobre una dictadura que, a pesar de su cercanía, resulta bastante desconocida.

Al son de un fado
Nicolás Barral. Planeta Cómic. 25,00 € (168) ISBN: 9788411404730

Turno para la editorial Dolmen y una reedición de esas que apela a la nostalgia del aficionado. Los mallorquines nos están acostumbrando a regalarnos títulos que en su día nos llenaron de ilusión y que, ahora, reciben el reconocimiento que se merecen a base de ediciones conmemorativas. Tal es el caso de estas Crónicas de Mesene que después de veinticinco años de su publicación original en la añorada Línea Laberinto regresa en un espléndido volumen en el que se recoge la miniserie inicial y un buen puñado de extras.

Una estrategia editorial que está dando resultados inmejorables gracias a sellos como Fuera Borda, Albión o Sin Fronteras, pequeños rincones donde los clásicos siempre van a tener un lugar. La mencionada Línea Laberinto fue un movimiento de Planeta DeAgostini para dar salida a una ingente cantidad de material firmado por autores españoles. De ahí surgieron autores que, años más tarde, consiguieron hacerse un hueco en el difícil mercado de las viñetas. Jesús Merino, Ángel Unzueta, Marcos Prior, Javier Pulido, Rafael Marín, Rafa Fonteriz, Carlos Pacheco, Sergio Bleda, Rafael Bachs, David López o la dupla formada por Roke González y Mateo Guerrero, autores encargados de estas Crónicas donde la fantasía y los espadazos juegan un papel fundamental.

Un volumen, el publicado por Dolmen, que da buena cuenta de la primera aventura de la franquicia. Desconocemos si esta recuperación tendrá continuación con el resto de series, aquellas que vieron la luz en la misma Laberinto o, más tarde, en Dude, algo que sería de agradecer para poder disfrutar de este magnífico material. Para la ocasión, se ha incluido unos jugosos extras que van desde ilustraciones confeccionadas expresamente por autores invitados para esta celebración, páginas inéditas, información que añade contexto al mundo de Mesene y algún que otro relato en el que disfrutaremos de las andanzas de unos jóvenes protagonistas.

Y sí, fantasía en estado puro es lo que nos ofrecen González y Guerrero, un relato que bebe directamente de las mejores sagas del género como pueden ser El Señor de los Anillos, el Universo Dragonlance o, tomando como referencia otro título perteneciente al Noveno Arte, Record of Lodoss War. Es quizás esta última la más evidente puesto que el estilo desplegado por el dibujante de La Línea de la Concepción está fuertemente influenciado por el Manga. Hay que tener en cuenta que en el año 1998 este género iba llegando a nuestro país y fueron muchos los autores que se vieron sorprendidos por un movimiento que arrasaría un poco más tarde.

El guión de González bien podría tomarse como una partida de un juego de rol, cuenta con todos los elementos para agradar desde la primera página. Unos personajes tremendamente atractivos y carismáticos como son la pareja formada por Ragnar y Baran, unos secundarios de lujo como la camarera Erika o Rowena la hija del gobernador, un villano interesante y maquiavélico como es Morgalad, la búsqueda de un poderoso objeto que provocará más de un dolor de cabeza, y un entorno en el que todos ellos interaccionan unos con otros para que la trama funcione a las mil maravillas para disfrute del lector, serán algunos de los elementos que nos vamos a encontrar a lo largo del volumen. Acción, humor, momentos picantes y unas ganas tremendas por satisfacer al aficionado se conjugan con unas ilustraciones espectaculares que auguraban un futuro esplendoroso a ambos autores. Gorka, Iberia INC y, ahora, Crónicas de Mesene; todo indica que Dolmen no va a dejar que aquellos maravillosos tebeos caigan en el olvido. Que pase el siguiente.

Crónicas de Mesene Integral
Roke González y Mateo Guerrero. Dolmen Editorial. 20,00 € (144p.) ISBN: 9788410031098

De la mencionada Fuera Borda, una de las líneas más exitosas e ilusionantes del catálogo de Dolmen, son muchas las referencias esenciales que han visto la luz a su amparo. Títulos poco conocidos o que habían caído en el olvido han gozado de una edición inmejorable gracias a la labor de rescate y restauración puesta en marcha por la editorial hace ya algunos años. Bill y Bolita, Tif y Tondu, Casacas Azules, Papyrus, Bermudillo, Súperagente 327, Los Hombrecitos, Pumby, Johan y Pirluit o la reciente, y motivo inmediato de reseña, Héctor y los Almogávares.

El guionista Fernando Sesén y el dibujante Chiqui de la Fuente nos brindan aquí una suerte de Asterix pero en un contexto puramente patrio. Cuatro relatos que ven la luz en un volumen con las calidades de siempre, dos historias aparecidas originalmente en la revista Trinca, y otras dos que serían publicadas en otras publicaciones míticas como fueron Pulgarcito o Pumby. A pesar de estar perfectamente delimitado cuales pertenecen a cada cabecera, el lector podrá deducir rápidamente esta incógnita ya que, por mencionar un solo ejemplo, en las dos primeras existe un enemigo conocido como El Alquimista que, cuando llegamos al tercer acto y a la nueva etapa, desaparece como por arte de magia sin que nadie lo mencione ni una sola vez.

El intrépido Héctor comanda a un grupo de guerreros legendarios conocidos como Almogávares cuyas contiendas y hazañas contra otros ejércitos durante el periodo de la Reconquista serán recordadas para siempre. Un planteamiento sencillo pero que termina funcionando a las mil maravillas, siguiendo la senda mostrada por la mencionada creación de René Goscinny y Albert Uderzzo, captando ese espíritu aventurero que tan buenos ratos nos dio (y nos sigue dando a día de hoy).

Los guiones de Sesén cuentan con el interés y la documentación suficiente como para mantenernos pegados al tomo hast devorar cada uno de los relatos contenidos en él, aventuras que se sitúan en el siglo XII y en las que no van a faltar personajes históricos como Ricardo I de Inglaterra, más conocido como Ricardo Corazón de León. El guionista valenciano, un escritor bastante prolífico en toda clase de géneros, capta el espíritu de aquellos años y lo envuelve en un papel aventurero que le sienta de maravilla a todos los personajes de la serie, siendo todo un disfrute la lectura de los cuatro álbumes (habría que recordar que parte del material contenido en este integral permanecía inédito en nuestro país hasta la publicación del mismo).

Mención aparte merecen las ilustraciones del dibujante santanderino que con su estilo caricaturesco y tan reconocible nos encandila totalmente. Su trazo agradable y dinámico dibuja a unos personajes muy bien caracterizados que sufren cierta variación en la mitad del volumen, cuando las páginas evolucionan en cuanto a disposición de viñetas y el tamaño de estas. Pero si hay algo que no podemos pasar por alto es el enorme trabajo de restauración que Dolmen ha llevado a cabo sobre las planchas originales, un lavado de cara espectacular que hace que la línea y los colores luzcan como nunca, un proceso explicado en los cuantiosos extras que podremos encontrar en las últimas páginas del libro, una referencia indispensable para todo aficionado al buen cómic patrio.

Héctor y los almogávares
Fernando Sesén y Chiqui de la Fuente. Dolmen Editorial. 34,95 € (200p.) ISBN: 9788419740809

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