Publishers Weekly en Viñetas: Especial ECC Ediciones

Toca hacer una parada en ECC Ediciones y prestar especial atención a su vertiente más superheroica, esa en la que vamos a poder disfrutar de mil y una aventuras protagonizadas por Batman, Superman y el resto de personajes de una DC Comics que parece estar viviendo una nueva etapa de esplendor creativo donde brilla con especial fuerza el trabajo de autores consagrados junto a una nueva generación que viene con ganas de cambiar la cosas.

La primera referencia nos trae de vuelta a uno de los villanos más atractivos de cuantos han surgido en las últimas décadas. Un Black Adam que recientemente gozó de nueva colección donde Christopher Priest y Rafael Sandoval, con ayuda de otros ilustradores como Jose Luís o Eddy Barrows, ponía en primera línea de interés a un personaje que contaba con presencia cinematográfica, lo que podría significar un considerable empujón en las ventas del tebeo. Las previsiones no salieron como se esperaban, algo que no influiría para nada en la calidad de esta maxiserie que ECC nos trae en dos volúmenes.

Priest, nombre artístico del veterano Jim Owsley, firmó una espléndida etapa al frente de Deathstroke, cincuenta entregas donde se redefinió a la némesis de los Titanes, otorgándole una nueva dimensión que lo llevó a estar en boca de crítica y fandom. La jugada propuesta por DC era bien sencilla, repetir éxito con un malvado que guardaba muchos puntos en común con Slade Wilson. ¿Oportuno? ¿Oportunista? Debería resultar indiferente si nos propone una lectura interesante y de esas que perduran en el tiempo.

Todos los elementos que hicieron grande el trabajo de Priest están aquí presentes. Sus diálogos de cierta densidad (nada negativo) y gran intensidad, consiguen caracterizar a todos los personajes implicados en un argumento donde las distintas tramas avanzan en todas direcciones, entrelazándose cuando es necesario para imprimir distintos niveles de lectura. Definitivamente estamos ante un cómic de carácter adulto en el que se tocan temas tan importantes como la seguridad, la política, el racismo o la asunción de la mortalidad de un dios.

El protagonismo de esta nueva andadura va a estar repartido a partes iguales entre Black Adam, su alter ego, el arrogante Theo, y Malik White, también conocido como White Adam, elegido para continuar el legado. Este joven estudiante de medicina tendrá que recibir el manto del héroe, quiera o no quiera, haciendo gala de la bondad asociada al color que viste. Un reparto que se verá completado con la presencia de invitados como Demon, Detective Marciano o Batman, que tendrá que desempolvar la armadura diseñada por Frank Miller para poder enfrentarse al kahndaquiano.

El granadino Sandoval se convierte en el complemento perfecto para los guiones de Priest que con un estilo preciso, contenido y siendo espectacular cuando el momento lo requiere, consigue hacer brillar las páginas que componen este primer volumen. Por su parte, los mencionados Jose Luís y Eddy Barrows echan una mano cuando se les requiere, aportando oficio y calidad que no desentonan en el resultado final. Suman y no restan, algo importantísimo cuando el dibujante titular no llega a las fechas de entrega. Un viaje intenso e intrigante que deja con ganas de saber cómo se terminan resolviendo las distintas tramas presentadas por un Priest que sigue en un estado de forma privilegiado.

Black Adam Volumen 1
V.V.A.A. ECC Ediciones. 19,50 € (160p.) ISBN: 9788419760937

Toca el turno de disfrutar con el Hombre Murciélago y un proyecto especial en el que Tom Taylor, guionista tremendamente solicitado tras el éxito cosechado hace años con su Injustice, une fuerzas con una leyenda de los lápices como es Andy Kubert. Juntos firman Batman: El detective, miniserie de seis entregas que ECC recopila en un estupendo volumen para poder disfrutar de una sentada con un relato fuera de continuidad que bien podría pertenecer a aquel sello mítico conocido como Otros mundos que tan buenos resultados le dio a la editorial durante años.

Una historia que se desarrolla en un futuro a medio plazo donde Alfred ha fallecido y la carrera superheroica de Bruce Wayne parece estar llegando a su fin. Un accidente aéreo en Inglaterra ha llamado la atención del oscuro héroe puesto que en el lugar del siniestro ha aparecido una pintada con el nombre de Batman junto a un número. El viaje hasta Londres se convierte prácticamente en una obligación para investigar el caso, suceso para el que contará con la ayuda de Beryl Hutchinson, antigua Escudera y actual Caballera.

La trama nos deja a un grupo terrorista que ha tomado la imagen del defensor de Gotham y está sembrando el terror a lo largo del viejo continente, haciendo que la trama vaya dando saltos desde la capital inglesa hasta Bélgica o París. Un paisaje perfecto y propicio el ideado por Taylor para que este maduro Bruce Wayne se reencuentre con su pasado y tenga que mirar retrospectivamente todo lo que le ha costado su misión a lo largo de los años, desde el importante desgaste moral hasta sus siempre polémicas actuaciones. Para ello, el escritor australiano se saca de la manga un repertorio de personajes conocidos que se van a mezclar con toda una nueva generación de nombres, creando una ambientación en la que vamos a poder encontrar una amalgama de géneros que termina funcionando a las mil maravillas.

Taylor se aferra a la versión más clásica del personaje, esa en la que hace gala de unas habilidades detectivescas sin parangón. Ahora que en la DC actual se ha decidido potenciar el aspecto tecnológico de Batman, aquí volvemos a un back to basics, siguiendo los pasos a seguir a lo largo de una investigación que va a poner a prueba al mejor detective del mundo. El guionista combina de manera bastante inteligente un buen montón de elementos que mantienen el suspense a lo largo de las más de ciento cincuenta páginas de las que consta el volumen, guardándose algunos trucos de cara a una resolución equilibrada y muy bien ejecutada.

Andy Kubert, por su parte, ha dejado de lado su faceta de autor “mensual” para centrarse en proyectos autocontenidos en los que poder desplegar su maestría a los dibujos sin presión alguna. Eso se nota en unos acabados que son una delicia, tantos sus personajes como las localizaciones donde transcurre la acción cuentan con unos trabajos lápices, llenos de fuerza y detalle que aportan una aspecto visual al tebeo que no va a defraudar a nadie. Su estilo académico y de corte clásico se fusiona a la perfección con el guion de Taylor, haciendo de este Batman: El detective una obra sumamente disfrutable, homenajeando a la época dorada del personaje y que satisfará al aficionado más exigente.

Batman: El Detective
Tom Taylor y Andy Kubert. ECC Ediciones. 23,00 € (160p.) ISBN: 9788419811547

Continuamos con el mismo personaje pero cambiamos de registro gracias a una referencia englobada dentro de la línea para lectores juveniles de ECC, Komodo. Un cajón de sastre, muy bien ordenado, en el que tienen cabida todos los personajes de la editorial vistos desde un prisma más agradable y menos exigente con la continuidad. Tal es el caso de Batman: Caminante de la noche, cómic firmado por la pareja artística formada por Stuart Moore y Chris Wildgoose y cuya inspiración hay que encontrarla en la novela de Marie Lu.

Una adaptación que promete (y cumple) darnos un retrato adolescente de Bruce Wayne distinto al que estamos acostumbrados a leer en alguna de las obras pertenecientes al universo tradicional de DC. Para ello, y sin ánimo de polemizar entre los lectores más tiquismiquis, habrá muchos elementos de la base del personaje que van a sufrir algunos cambios. De hecho, se derriban algunos cimientos inamovibles como pueden ser el adiestramiento del joven Wayne, para el que no tendrá que abandonar Gotham, o la promesa de venganza realizada a sus padres asesinados. ¿Es posible un Batman sin estos dos componentes?

Es una maniobra muy inteligente aligerar de ciertas cargas al héroe (a este o a otro que vaya a recibir el mismo tratamiento rejuvenecedor) si lo que se quiere es acercar a un lector juvenil sin el lastre que supondría todo el bagaje pasado. No hay intenciones destructivas en todo esto, simplemente se opta por una versión del Caballero Oscuro que es distinta a la que conocemos desde hace años. A partir de este momento, y sabiendo el tipo de material que manejamos, todos los problemas e impedimentos que aparezcan van a estar provistos por un lector intransigente que se aferra a la versión más clásica del defensor de Gotham.

Dicho esto, tanto la novela original de Liu como el guion de Moore, aciertan de pleno al plantear un relato donde vamos a ser testigos de cómo un joven millonario termina convirtiéndose en el vigilante de la ciudad en la que vive. Lo hace, además, de un modo muy coherente, sin brusquedades que dificulten la asimilación de ciertos aspectos pero cuya credibilidad viene avalada por un ritmo acertado y una dosificación del suspense más que precisa. No se conforma el autor poniendo el punto de mira sobre Wayne ya que aprovecha la historia para crear un retrato de Gotham igualmente acorde con el tono de la historia.

El estilo de Wildgoose funciona a la perfección en este contexto, respondiendo a las necesidades exigidas por el guión de Moore. La reimaginación juvenil del personaje cobra mucho más sentido gracias al trazo agradable del artista que sirve para dar un aspecto único al cómic y crear un universo propio que se construye página a página. Expresividad y dinamismo terminan yendo de la mano en esta nueva referencia de Batman que, para sorpresa del aficionado, no vamos a encontrar en ninguna viñeta puesto que el protagonismo absoluto recae sobre un Bruce Wayne que poco a poco está recorriendo un camino difícil y peligroso que conduce hacia una meta que todos conocemos.

Batman: Caminante de la noche
Stuart Moore y Chris Wildgoose. ECC Ediciones. 23,50 € (200p.) ISBN: 9788419866431

No abandonamos aún el batverso para el siguiente título, una de las sorpresas de los últimos años cuya calidad ha conseguido encandilar a todo aquel que haya decidido darle una oportunidad. Este Nightwing: Saltar a la luz supone el inicio de una nueva etapa llena de esplendor para el sidekick más querido por el público. Una cabecera que contaría, otra vez, con Tom Taylor a los guiones y un inspiradísimo Bruno Redondo a los lápices, cuyas ilustraciones nos dejaba con la boca abierta gracias a sus originales portadas y a la experimentación gráfica desplegada dentro de cada cómic.

Pocas veces, en el mundillo de las viñetas, suele haber unanimidad al hacer la valoración de una u otra colección. Por eso, cuando ocurre, hay que tomar en consideración seriamente si se afirma que estamos ante la mejor serie que DC está publicando en la actualidad.  Con distintos matices, pero sí, este Nightwing va camino de convertirse en una de esas etapas que serán mencionadas en el futuro cada vez que se hable del personaje. En Saltar a la luz vamos a ser testigos de lo que muy bien indica el título, nos vamos a encontrar a Dick Grayson dejando atrás todo lo que representa Bruce Wayne y su alter ego, un momento de cambio que supone una nueva era para este héroe.

Tras resolver los flecos que aún quedaban de la anterior etapa y despachar las consecuencias que supusieron la amnesia sufrida y su ausencia tras la muerte de Alfred a manos de Bane, el reinicio tiene lugar. Para empezar, Blüdhaven parece haber alcanzado cotas de corrupción bastante importantes, un hecho que se refleja en el asesinato del alcalde a manos de Blockbuster. Una muerte que sirve para introducir a la nueva alcaldesa, Zucco, que se unirá al elenco de personajes utilizado por Taylor, un reparto donde también vamos a tener a Barbara Gordon con la que Dick recupera su relación. Una trama que vendrá complementada con la visita de Superman, una nueva mascota o la fortuna heredada del fallecido Alfred.

En trabajos como este Nightwing nos damos cuenta de la importancia de contar con un guionista solvente y, sobre todo, que nos cuente algo en cada grapa. El guionista de otras perlas como DCsos cuida hasta el último detalle, aportando el equilibrio perfecto entre todas las tramas que presenta, jugando con los distintos personajes y situaciones para mantener el interés en todo momento. Redondo, por su parte, se ha convertido en la cara visible de la cabecera, relegando a un segundo plano la inmensa labor de Taylor. Sus páginas demuestran la evolución experimentada tras adquirir experiencia en otras cabeceras como Injustice, La Liga de la Justicia o Titanes. La disposición de las viñetas, el dominio de la narrativa, los juegos visuales que se saca de la manga, todo funciona de manera sobresaliente.

Pocos podíamos pensar que la nueva versión de un personaje del que ya se había contado tanto, pudiera alcanzar estos niveles de originalidad y calidad. La química surgida entre ambos autores nos ha regalado esta maravilla que ya se ha convertido en una asidua a la hora de recibir premios de primera categoría como los Eisner. A todo lo que ya llevamos disfrutado, habría que añadir que la serie sigue abierta en Estados Unidos, asombrándonos mes a mes y mostrándose tan fresca como el primer día de publicación. Solo podemos pedir que dure mucho tiempo.

Nightwing Vol.1: Saltar a la luz
Tom Taylor y Bruno Redondo. ECC Ediciones. 23,00 € (160p.) ISBN: 9788419866264

Seguimos con uno de esos experimentos editoriales cuya premisa de partida resulta tan loca y delirante que, por más que intentemos resistirnos, acabamos sucumbiendo a sus encantos por una curiosidad malsana. La Liga Jurásica llega a las librerías para mostrarnos al clásico grupo de superhéroes ligeramente cambiados: todos ellos son dinosaurios. Y están juntos, no por casualidad, ya que una terrible amenaza pone en riesgo la Tierra, siendo el grupo de supersaurios los únicos que parecen poder salvaguardar la integridad de la humanidad.

No crean que tras esta bizarrada hay un cualquiera. Daniel Warren Johnson, guionista de joyas como Extremity, Murder Falcon o Wonder Woman: Tierra muerta, se encarga de la idea, los conceptos y el diseño de los personajes, la responsabilidad del guión y de los lápices recae sobre Juan Gedeon, conocido por haber dejado su huella tanto en Marvel (Venom, Spiderman, Cable) como en DC (Doom Patrol, Teen Titans). La unión del talento de ambos artistas da como resultado una lectura en la que van a dar rienda suelta a su amor por las series protagonizadas por criaturas antropomórficas como Las Tortugas Ninja o Street Sharks.

Contando con una base compuesta por la trinidad heroica que todos conocemos (Superman, Wonder Woman y Batman) muy pronto se les une el resto de la Liga, un grupo de dinosaurios con poderes con los que tendrán que trabajar juntos si quieren derrotar al temible Darkseid y acabar con sus siniestras maquinaciones. Vale, puede que no sea el colmo de la originalidad, pero para este tipo de productos lo más sensato es recurrir a planteamientos que no sean demasiado desconocidos para el lector, así se equilibra el impacto producido por las nuevas versiones jurásicas.

El trabajo conceptual de Johnson es una delicia, un pase de la muerte para que Gedeon escriba un guion funcional pero lo suficientemente bien estructurado como para que brillen todos estos personajes en una suerte de blockbuster extravagante tan efectivo como sincero puesto que da al lector lo que promete desde la primera página. El argentino también se hace cargo de los lápices de la miniserie, imprimiendo un estilo muy característico a los personajes y al entorno en el que se mueven. Contará con la ayuda en momentos puntuales de nuestros Rafa Garrés y Jon Mikel, siendo su participación tan corta como meritoria.

No podemos pedir más a La Liga Jurásica, un divertimento mayúsculo firmado por autores que quieren pasárselo en grande y, de paso, llevarnos a nosotros de acompañantes. Combates a troche y moche, sopapos en cantidades industriales y muchos dinosaurios, no podemos imaginar qué más hace falta para que el disfrute sea máximo. Por si acaso, la edición de ECC contiene, como viene siendo habitual, los bocetos realizados por Gedeon con diseños de los personajes y multitud de portadas variantes que corren al cargo de gente como Walter Simonson, Mike Perkins, Gustavo Duarte o Brett Booth. Gamberro, gamberro.

La Liga Jurásica
V.V.A.A. ECC Ediciones. 23,00 € (160p.) ISBN: 9788419866943

El punto y final lo vamos a poner con otra curiosidad, esta, de corte un poco más clásico que la anterior. Cuando ECC lanzó el crowdfunding relativo a La Legión de Superhéroes, una de las recompensas consistiría en un volumen extra donde se recuperaría una miniserie relacionada con el grupo y que sería un material bastante selecto, de esos que se etiquetan como “para muy cafeteros”. Afortunadamente, para todos aquellos que perdimos la oportunidad de hacernos con ese tebeo, ahora nos llega a nuestras librerías en una edición de contenido y aspecto exactamente iguales al original.

Lo más curioso de Lobo Gris es el hecho de encontrarse en medio de dos corrientes. Explicación. La miniserie, evidentemente, deriva de La Legión, una cabecera cuyas señas de identidad están muy marcadas, siguiendo un estilo clásico muy característico que es lo que la hace única y le ha hecho ganar miles de seguidores a lo largo de los años. Por otra parte, el título guionizado por Al Gordon e ilustrado por Joe Phillips, ve la luz durante la polémica década de los noventa, unos días en los que también imperaba una forma de hacer cómics muy, digamos, especial. Dos tonos completamente contrapuestos que van a estar presentes en el volumen rescatado por ECC pero que ninguno de ellos predomina sobre el otro, resultando una combinación lo suficientemente atractiva como para contentar a ambos bandos.

El guion de Gordon, antiguo entintador del añorado Keith Giffen y al que desde la editorial se le fue dando cierto poder para echar una mano con las tramas, surge a raíz de la clásica La saga de la gran oscuridad, ideando un spin off que contaría con la presencia de su legionario favorito, Timber Wolf. El personaje sufriría lo suyo de la mano de Giffen, haciendo que Brin Lodo, que obtuvo sus poderes lupinos gracias a un experimento, se convirtiera en un humanoide de gran tamaño que, en alguna que otra ocasión, volvía a su forma humana. Para intentar contextualizar todo lo que se nos va a exponer, ECC ha decidido, de manera más que acertada, incluir un extracto del tercer anual de la serie que sirve como resumen de lo acontecido con anterioridad.

Tras este prólogo, Gordon se mete en faena y traslada la acción hasta el siglo XX, momento en el que hacen acto de presencia Lobo Gris y Aria, cortando el tráfico y siendo observados por Faost, persona al mando de toda organización policial. Es a partir de este momento cuando el aspecto más noventero reluce en forma de continuos cruces de mamporros entre personajes hipermusculados. Solo la presencia de la mencionada Aria consigue alcanzar cierto protagonismo de cara a la recta final del relato. El guion en sencillo, lo justo para no entorpecer el festival de peleas y adrenalina que el autor nos arroja a la cara desde la primera página, y es quizás ese su mayor atractivo, darle mayor preponderancia a un dinamismo exacerbante aderezado con unas gotas de lo que La Legión representar ha representado.

Con estos mimbres, el dibujo de Phillips no puede ir en otra dirección que no sea el exceso y el derroche visual. Espectáculo, acción y muchas contiendas, pura esencia de los noventa que van a girar en torno al salvajismo de Lobo Gris, haciendo que evolucione físicamente para añadir algo de chispa al asunto. El hacer del protagonista principal un licántropo supone también un acierto en el global de la obra, un aspecto que juega a favor del tono general de la serie que necesita hacer pivotar todos sus elementos alrededor de algún concepto “molón” para captar la atención del lector de aquellos tiempos. Si aceptamos las reglas del juego y conocemos de antemano los objetivos de la obra, no cabe duda que vamos a pasar un buen rato de entretenimiento, una pieza bastante representativa de un género con el que perdimos la cabeza hace ya más de treinta años. Todo es cuestión de perspectiva.

Lobo Gris
Al Gordon y Joe Phillips. ECC Ediciones. 20,50 € (128p.) ISBN: 9788418382

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