Las claves de PW en Español 10

El mercado editorial hispanoamericano sigue arrojando datos preocupantes. La caída de ventas en 2020 con respecto al año anterior puede alcanzar una media del cincuenta por ciento. La causa hay que buscarla en la pandemia, pero mientras otros países la lectura y la venta de libros se ha fortalecido, tanto en papel como en digital, en Hispanoamérica las caídas han sido dramáticas.
Hagamos números al otro lado del Atlántico

La caída de ventas en Hispanoamérica

El último artículo que Manuel Gil, director del Festival del Libro de Madrid y miembros del Consejo Editorial de PW en Español, ha colgado en su blog Antinomias señala que la caída de ventas es dramática, pero aún peor es el imprevisible horizonte de recuperación. Entre las razones, Gil señala: “Los datos que se pueden leer de descensos de PIB, aumento de desigualdad social y de género, desempleo, minoración de renta disponible, polarización y malestar ciudadano, a lo que hay que añadir factores políticos, pensemos que entre 2021 y 2022 hay un ciclo electoral que afectará a los seis grandes países de la Región… Todo ello abre vías de incertidumbre sobre un calendario de recuperación del libro en aquel continente”. Los datos que Gil aporta en su blog son preocupantes, a pesar de la confianza que el consultor muestra en aquel mercado: “La exportación habría caído un 39%. Hay que valorar también que la internacionalización de la industria editorial española en el mundo es cada vez mayor. Ahora mismo hay 201 filiales en el mundo, de las que 164 están en América (el 80%). Estas filiales se corresponden con 40 sellos y 29 países”. México y Argentina siguen siendo los países que más consumo editorial muestran. Más del treinta y cinco de las exportaciones realizadas durante 2018 tuvieron como destino Argentina.

¿Qué importa España desde Hispanoamérica?

Una asimetría comercial y cultural. España vende mucho a aquellos países, pero compra poco. Los expertos lo denominan una “disonancia en la reciprocidad” y Manuel Gil lo define como una brutal descompensación en cuanto a la transmisión de conocimiento y del talento creador. Este descomunal desequilibrio en la balanza comercial tiene efectos muy negativos para Hispanoamérica. Las cifras de importaciones no han hecho más que caer en los últimos años por encima del doce por ciento de media. España compró en América Latina cinco millones de euros, pero solo un millón se corresponde con libros. Los otros cuatro millones son encargos de imprenta. España importa un 54 por ciento de libros de Europa, un 41 por ciento de Asia y tan solo un cuatro por ciento desde América. Lo más singular es que la mayor parte de los libros que España compra a América son libros técnicos, sobre todo medicina; el peso de la literatura es casi residual.

¿Dónde está el equilibrio?

Cada vez más en la impresión bajo demanda, en la impresión de libros en el país donde se pretende venderlos. Ha acabado el tiempo de los barcos llenos de papel con destino a los principales puertos de Hispanoamérica. En su artículo, Manuel Gil apuesta por pensar en términos digitales y tecnológicos: “Vender sin editar debe ser la divisa. La economía digital es una enorme oportunidad para la edición de América Latina. Como lector me gustaría ver el contenido editorial del continente en las mejores librerías de este país. Y ahora la tecnología y las aplicaciones lo permiten. Sin costes de inmovilizado, el contenido se puede universalizar. Es el momento de los consensos y de la búsqueda de equilibrios, América y España son una vía de doble sentido. En el marco de una cooperación intensa, hay que pensar que es razonable la preocupación por las exportaciones, pero también debería preocuparnos las importaciones”. Gil añade: “El talento creador no tiene fronteras. Hace veinte años había en España no menos de diez importadores que traían libros de América, hoy prácticamente no quedan, y este hecho como lectores nos empobrece”.  

Es y será noticia…

-El Salón del Libro de París, que estaba previsto celebrar a últimos de marzo se ha anulado por causa de la crisis sanitaria.-Rodando Páginas, del libro a las pantallas, llega a su cuarta edición y se celebrará el día 8 de abril. El proyecto nació en 2018 con el fin de estimular las sinergias entre los sectores audiovisual y editorial, a fin de aumentar las posibilidades de que las obras literarias sean adaptadas al lenguaje audiovisual y se lleven a las distintas pantallas. Entre todos los libros con posibilidades de adaptarse a la pantalla un comité de expertos seleccionará diez que serán anunciados el día 8 de abril en Madrid.

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