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La curación del mundo

Fernando Beltrán. Hiperión. 12 € (88 p) ISBN 978 849002169 9

Fueron las enfermeras y los médicos, no las palabras, los que le salvaron la vida. Pero solo la poesía pudo concederle lo que acaso necesitaba tanto como la vida: la curación. La curación del alma, que para el poeta al final resultó ser un símbolo de la propia curación del mundo. «He hecho algo contra el miedo. He permanecido sentado toda la noche, y he escrito». Así, al amparo de estos versos de Rainer Maria Rilke, que sirven de marco a La curación del mundo es como Fernando Beltrán (Oviedo, 1956) logró superar la dolorosa experiencia de la covid 19. Una interminable batalla entre la esperanza y la incertidumbre que se saldó a favor de la poesía: «Me muero de belleza / y sangre roja / atada al corazón», «Todo tiene sentido cuando se pierde», escribe Beltrán. Alrededor de un largo poema titulado La jerarquía del ángel, el poeta articula el resto de textos que componen este libro. El último de una larga serie que se inauguró en 1983 con Aquelarre en Madrid, accésit del Premio Adonáis, y que cuenta con una veintena larga de títulos entre los que se encuentran poemarios como Ojos de agua (1985), El gallo de Bagdad y otros poemas de guerra (1991), La semana fantástica (1996), El corazón no muere (1996) u Hotel Vivir (2015), buena parte de ellos editados por este mismo sello, Hiperión, donde en 2011 apareció precisamente su obra completa hasta el momento reunida bajo el título de Donde nadie me llama.