Eugenio Trías-Casa de Fieras de Madrid

Aquí no duermen los libros

Expurgar: limpiar o purificar algo, entresacando lo inútil, sobrante o inconveniente.

Aunque este verbo esté repleto de connotaciones negativas, supone una actividad fundamental para la biblioteca pública municipal Eugenio Trías-Casa de Fieras de Madrid, una tarea que su personal se ve obligado a realizar con frecuencia y sin la cual sería imposible seguir incorporando novedades editoriales a este luminoso espacio madrileño que alberga El Retiro en sus entrañas. “O expurgas o te quedas sin espacio, tenemos que decidir qué quitamos de la biblioteca para poder seguir ofreciendo un buen servicio a nuestros usuarios. El objetivo es que se preste todo lo que se pueda y mucho. Cuando hay algo que no se presta, hay que quitarlo”, así lo explica Juan Cuesta, ayudante de biblioteca, quien se ofrece para desvelar los entresijos de este diáfano inmueble que un tiempo pasado albergó a los animales del zoo de la capital.

Aunque su origen se remonta a 1830, cuando Fernando VII ordenó las obras de mejora de estas instalaciones que fueron el primer zoológico de Madrid (dejando de ser Casa de Fieras en 1972 debido a su traslado a la Casa de Campo), su edificio actual, inaugurado en 2013, constituye uno de los iconos de la arquitectura contemporánea de la capital, un proyecto dirigido por los arquitectos Jaime Nadal y Sebastián Araujo. Entre cristaleras, que sustituyen a las antiguas jaulas, vigas de madera y trampillas, a través de las cuales se alimentaba a los animales, duermen 91.080 ejemplares de 19.180 títulos rodeados del verde particular del parque de El Retiro. También conviven con ellos 124 cabeceras de revistas y prensa diaria (un servicio muy demandado por personas mayores), 29.498 ejemplares de películas de 3.007 títulos y 3.095 ejemplares de música.

La colección de esta biblioteca está adaptada a su amplio público, que aborda desde bebés hasta personas mayores pasando por jóvenes, que son los más difíciles de atraer, según narra Cuesta. El sesenta por ciento del público, como suele ser habitual, son mujeres. En la biblioteca se puede encontrar narrativa, poesía, teatro, libros en otros idiomas, infantiles, juveniles, con letra grande para personas con problemas de visión, de lectura fácil para aquellas con algún tipo de discapacidad y sobre diversas materias del conocimiento humano.

No cuentan con un presupuesto propio, ya que sus compras se centralizan a través de la sección de adquisiciones integradas en el área de gobierno de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid. La partida de 2.114.000 euros anuales es para todas las bibliotecas municipales y está destinada a la compra de libros, revistas, películas (los DVD aún siguen siendo reclamo, según indica Cuesta) y CD´s de música, aunque estos están en mayor desuso.

Las novedades son el material más demandados por los usuarios de este centro. “A la gente le gusta llevarse un libro moderno y nuevo, lo que nos obliga a mantener una gran ambición en la compra de nuevos títulos. Cuando dejan de venir novedades o se tarda en procesarlas, el préstamo baja un poquito”, especifica Cuesta, quien añade que dentro de las novedades las más demandadas son la novela negra, la histórica y la romántica. El título imbatible desde hace tiempo es Patria de Fernando Aramburu. “Es un libro que no ha dormido en la biblioteca desde hace cuatro años, está prestado constantemente”, detallan los responsables de la biblioteca. Lo mismo ocurre con Lectura fácil de Cristina Morales, que también se encuentra constantemente en préstamo. Pérez-Reverte, Muñoz Molina, Elvira Lindo o Almudena Grandes son otros de los autores cuyos libros van pasando de lector en lector sin apenas descansar en el centro.

Prueba de la actividad de esta biblioteca y de la fidelidad de sus usuarios es que en 2019 se prestaron un total de 72.000 libros de adultos y 36.550 de infantil. Las donaciones de títulos también son importantes en esta antigua Casa de Fieras. Se recibían alrededor de doscientos libros diarios antes de la llegada del coronavirus.
Un equipo de veinticuatro personas trabaja en dos turnos para satisfacer la demanda de esta biblioteca, la que mayor número de préstamos realiza en el Ayuntamiento de Madrid. Su radio de influencia es mayor al de otros centros, ya que no solo es conocida por la multitud de actividades que organiza, sino también por su reconocido prestigio a nivel internacional. De hecho, es bastante habitual ver a turistas paseando entre sus salas o delegaciones de bibliotecarios de diferentes países.

“Entendemos la biblioteca como una casa de la cultura”, explican desde el centro. Las conferencias, conciertos, clases de inglés, los clubes de lectura, las sesiones de audiodrama, las exposiciones, los “cafés científicos”, los encuentros entre editores, libreros y autores, las ferias del libro o talleres de meditación son algunos de los eventos que destacan en su programa, con una media de entre seis a siete actividades diarias (pre COVID) que suman al año cerca de mil doscientas actividades.


La lectura que da vida

El día a día de la Eugenio Trías ha sido reconocido con diversos galardones, entre ellos el premio Liber 2020, recibido recientemente por su proyecto “La lectura que da vida” que ofrece sesiones de cuentacuentos y diferentes actividades a los niños hospitalizados en la planta de oncología del hospital vecino Niño Jesús. “El objetivo es que la lectura llegue a todas partes”, aseguran desde el equipo de la biblioteca. Todos los colegios del distrito pasan por sus salas y llevan a cabo proyectos con asociaciones de drogodependencia y personas sin hogar del barrio.

La relación entre el personal de la biblioteca y los usuarios a veces es tan cercana que más de una vez se les ha propuesto llevar a cabo algún taller en la biblioteca. “Conoces a la gente por su nombre, te acuerdas de ellos, sabes lo que les gusta, lo que se han llevado”, comenta Juan Cuesta. Hay personas que van todos los días a la biblioteca a leer la prensa o simplemente a sentarse a mirar por la ventana. Y es que la biblioteca es el único lugar público al que no tienes que decir a qué vas. “Tal y como la entendíamos hasta ahora, la biblioteca es un lugar abierto universalmente para todo el mundo, al que se puede venir a hacer cosas muy diferentes”, aseguran sus responsables.

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