Entrevista con Sergio Arce que nos presenta su última novela, Ciudad de lobos

Sergio Arce (Santander, 1979) es licenciado en derecho y ha ejercido como abogado laboralista en su ciudad natal durante catorce años. En 2013 una grave enfermedad le aparta de su carrera profesional y provoca un vuelco radical en su vida. Durante el periodo de convalecencia aprovecha para retomar una idea a la que venía dando vueltas desde hacía años, pero para la cual no había encontrado el tiempo necesario para poder desarrollarla. En 2017 esa idea se acaba traduciendo en su primera novela, En Los abismos del Olvido, un thriller que aborda conflictos bioéticos en relación con la enfermedad del Alzheimer. Tras un breve periodo de reincorporación al ejercicio de la abogacía, las secuelas de la enfermedad le obligan a abandonar definitivamente su profesión en el año 2017. Desde entonces, dedica los periodos en los que su estado se lo permite, para desarrollar su pasión por la creación, tanto en el campo de la literatura, como en los de la música o la ilustración.

En Ciudad de lobos (Caligrama, 2022), su segunda novela, Arce relata lo vivido por una joven rumana que a principios de la década de los dos mil se ve obligada a huir de su país para escapar de la extrema pobreza padecida en su tierra natal. Su viaje le acaba llevando a España, un nuevo escenario que pronto descubre que en nada se parece al paraíso terrenal e idealizado que había imaginado. Esfumados sus ahorros y sus sueños de prosperidad, la única vía que se le presenta entonces para que ella y su madre puedan sobrevivir es colaborar con la policía en la investigación de compatriotas sospechosos de pertenecer a violentas mafias dedicadas a la trata de blancas. Pero apostar a un juego tan desesperado como arriesgado le muestra que al contrario de lo que creía, su situación era aún capaz de empeorar

Arce demuestra su talento con la pluma en una historia cuya sinopsis puede parecer dramática, pero que se acaba con cierto halo de esperanza. Una obra humana, honesta y alejada de pretenciosidades que muestra la tragedia de la inmigración alejándose del tópico y mostrando la cara más terrenal y con la que es más fácil empatizar. La humanización de una realidad con nombres y apellidos que solemos vivir a través del filtro (y la distancia inherente) de los medios y que en manos del autor encuentran un notable, llamativo y esperanzador (por el mensaje que incluye y por su habilidad contando historias) futuro. Dicho todo esto, no podíamos sino sentarnos con Arce y hablar sobre esa fantástica obra y es que nadie como el propio autor para explicarnos sus inspiraciones, sus referentes y también, como no, su futuro literario.

¿Cuál es el germen de Ciudad de lobos? ¿Cuál es el primer pensamiento que tienes sobre una historia tan poco transitada?

La idea de contar esta historia surge cuando, por casualidades de la vida, conozco a la chica que inspira al personaje protagonista de la novela. Durante la conversación que mantengo con ella, me cuenta que lleva muchos años pensando en relatar lo que vivió cuando llegó a España, pero que no se ve escribiendo una novela. Yo acababa de publicar mi primer libro y estaba buscando una buena historia que contar, y la suya me pareció no solo extraordinariamente potente, sino que también contenía lecciones que a todos nos hace falta recordar de vez en cuando, así que le propuse escribir una novela inspirada en esas vivencias, y le encantó la idea.

¿Cómo fue el proceso de escritura? ¿Cuánto tiempo estuviste escribiendo la obra?

Ha sido bastante arduo, y ha habido varios borradores que han acabado en la papelera. He tenido que conjugar hechos verídicos provenientes de distintas fuentes con algunos ficticios, y hacerlo de forma que la combinación resulte orgánica y creíble ha sido complejo. Incluso he tenido que reescribir alguno de los pasajes más fieles a los hechos reales que los inspiraron porque paradójicamente podían resultar algo inverosímiles para el lector. Pero consideraba que tanto esa chica como su historia merecían un trabajo que estuviera a la altura, por lo que he pasado cerca de cuatro años escribiendo y puliendo la novela.

¿Cómo fue el proceso de documentación?

Bueno, en la primera parte quería mostrar con la mayor fidelidad posible cuál era la realidad de Rumanía a finales de los años noventa, y para ello me documenté todo lo que me fue posible, leyendo varios libros de historia y algunas novelas de autores rumanos de la época; no quería limitarme a coger dos o tres informaciones sesgadas de internet, sino lograr que el lector se pusiera realmente en la piel de alguien que vivió en ese momento y lugar, de alguien que se ve obligado a abandonar su hogar y a su familia para sobrevivir. También he tenido la suerte de contar con la ayuda de fiscales para poder ser lo más preciso posible en lo referente a la investigación policial o judicial y el procedimiento penal, y de algunos especialistas en diversas materias técnicas para documentar fielmente algunos de los pasajes de la novela.

¿Cuáles eran tus referentes literarios cuando comenzaste a escribir Ciudad de lobos?

Tanto en la novela anterior como en esta, y no sé muy bien porque, me he enfocado en un género literario, la novela negra o el thriller, que realmente no es el que más suelo leer. Desde niño, lo que más he leído ha sido terror y ciencia ficción (King, Poe, D. Koontz, Asimov, Philip K. Dick o, entre los más actuales, Manel Loureiro), y también bastante novela histórica (Reverte, Follet, Graves…), aunque también disfruto y aprendo de la obra de autores de novela negra o thriller, como Vázquez-Montalbán o Gómez-Jurado.

¿Qué le dirías a alguien que aún no conoce Ciudad de lobos y no sabe si darle una oportunidad?

Creo que lo mejor que puedo decir de la novela es que pienso que, aunque tiene una importante carga social, no he olvidado que la premisa básica de cualquier obra es que ha de entretener al lector, y por ello va a poder encontrar también la tensión, la acción y el suspense que todo thriller ha de ofrecer. Además, aunque la historia pueda ser dura en ciertos momentos, no falta espacio para la esperanza y el optimismo, pues sé bien que de hasta el peor de los infiernos se puede salir.

¿Por qué crees que la mayoría de lectores coinciden con que es fácil empatizar con los protagonistas del libro?

Es cierto que ha habido lectores que me han reconocido que han tenido que parar de leer unas horas porque la carga emocional era muy fuerte para ellos, posiblemente y en parte, porque saber que la historia está inspirada en hechos reales hace más difícil digerirla. Pero en cualquier caso creo que es difícil no identificarse con los personajes que aparecen en él. Habla de esclavas en pleno siglo XXI, muchas veces expuestas a plena luz del día, a la vista de todo el mundo, de personas que caen en las trampas creadas por las mafias empujadas por la necesidad y el hambre… Creo que si eso no nos conmueve y nos afecta, es que somos parte del problema.

¿Qué libro estás leyendo en estos momentos?

Estoy leyendo Soy Pilgrim, de Terry Hayes, y finalizando poco a poco Danza de dragones, de George RR. Martin, con la esperanza de poder leer dentro de no mucho la siguiente entrega de la saga.

¿Tienes alguna idea ya en mente para una siguiente obra?

Sí, un par de ellas. Estoy valorando la idea de tocar otros géneros, pero aún no me he decidido por ninguna de esas vías, y la verdad es que “parir” Ciudad de lobos ha sido tan agotador en todos los aspectos que aún necesito tiempo para volver a enfrentarme al teclado.

¿Dónde te gustaría llegar como autor?

No soy ambicioso en ese sentido, más aún conociendo como se encuentra de masificado el mercado editorial. Me basta para sentirme realizado que alguien me diga que ha leído el libro, o que le ha gustado o emocionado, especialmente cuando es alguien que no te conoce y sabes que su opinión no está condicionada por una relación previa.

¿Qué le dirías a un autor novel que quiere empezar a publicar?

Sobre todo que comprenda que el mundo editorial ha cambiado radicalmente en los últimos años. Hay muchos autores y cada vez menos lectores, por lo que las probabilidades de que una obra alcance una relevancia notable son ciertamente escasas. Por ello, si uno quiere evitar frustraciones, creo que lo mejor que puede hacer es escribir con pasión pero moderando las expectativas de obtener un éxito masivo. Puede haber suerte, por supuesto que sí, pero hay que aprender a saber disfrutar de los pequeños logros, de que tu vecino, tu amigo o un familiar, vibren o se emocionen con tu historia.

¿Utilizas la escritura como catarsis, como manera de abstraerte?

Sí. He vivido bastantes años sometido a mucho estrés en mi profesión, pero a la vez recibiendo periódicamente la recompensa de la satisfacción del trabajo bien hecho; al fin y al cabo, como abogado laboralista tenía muchas veces en mis manos elementos tan importantes como el trabajo de mis clientes, por lo que cada logro profesional obtenido me suponía también un premio emocional. Adaptarse a una vida en la que no existen ese tipo de alicientes es complicado, así que la escritura, además de entretenerme, me hace tener de nuevo metas, objetivos. De todos ellos, diría que el principal es que mi hija, que es aún una niña, pueda estar orgullosa el día de mañana de esta parte de mi vida, ya que la anterior no la conoció.

¿Cuál es ese libro al que siempre vuelves?

No suelo releer libros porque mi lista de pendientes es interminable, pero hay una novela corta que sí he releído varias veces a lo largo de mi vida. Es quizá una obra menor, una “gamberrada” en términos  del propio autor, pero ese tono desenfadado, casi cómico, que utiliza para relatar una historia brutal y cruel, me hizo amar la lectura, y descubrir que se pueden contar historias serias sin pecar de un exceso de densidad o sobriedad que llegue a aburrir al lector: La sombra del Águila, de Pérez-Reverte.

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