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El prisionero de Zenda

Anthony Hope. Prólogo de Arturo Pérez-Reverte. Zenda Aventuras, 14,00 € (226 p) ISBN 978 841203103 4

Pocos libros se han ganado tan a pulso el título de clásicos como la obra más popular de Anthony Hope. Y pocos autores españoles le deben tanto, y tan confesamente, a las aventuras de Rudolf Rassendyll como Arturo Pérez-Reverte, cuya obra de «capa y espada» bebe de sus fuentes, como de las de Dumas, Stevenson y tantos otros tótems del género. Solo está feliz coincidencia bastaría para hacer de esta nueva edición una parada obligada en el viaje literario de todos aquellos jóvenes que se inician en la lectura. Pero más allá de eso, ¿por qué es importante Zenda? Porque logra construir un universo propio, lleno de romance, valor, lealtad, intriga… y tantos otros elementos que hoy empiezan a verse por encima del hombro de los tiempos pero que constituyen sin duda una base felizmente vigente de lo que consideramos bueno y bello y divertido. Las aventuras, truculencias y sofocos de Rudolf, su trágico amor por la princesa Flavia y su nobleza, en el mejor sentido que esa palabra puede tener, lo hacen un personaje inolvidable dentro de una novela inolvidable. En palabras del propio Pérez-Reverte: «Hay jovencitos que no deberían hacerse mayores sin ha­ber leído El prisionero de Zenda, y adultos que dejan de serlo, mágicamente, cuando vuelven a sus páginas. Eso sue­le ocurrir». Amén.