El prescriptor digital

Lo difícil es convencer al lector de que comprar en una librería es la mejor opción para garantizar el futuro de la industria editorial. Esa tarea no va a ser fácil por mucho que iniciativas como Bookshop se sume a otras como Todostuslibros que ha empezado a arañar la impenetrable piel de plataformas mastodónticas como Amazon. Buena parte del futuro está en el comercio electrónico. Encajar ese concepto en la rutina de la librería independiente será el gran reto de los próximos tiempos.

En PW en Español nos gusta elaborar listados de libros. Es una de las secciones favoritas para las librerías que consultan cada uno de nuestros números. Los confeccionamos de acuerdo con la actualidad, con las nuevas tendencias, conforme a aquellos temas que son noticia esos días en que la revista llega a nuestros lectores. En este número, por ejemplo, recordamos a Jorge Martínez Reverte y a Adam Zagajewski, recientemente fallecidos. De ambos hemos recuperado sus libros más conocidos. Publicamos, además, un largo listado de libros relacionados con el terrorismo estos días en que los países occidentales se rearman de argumentos y estrategias para luchar contra sus instigadores.

Un listado de libros permite, por lo pronto, llenar una mesa de librería de aquellos volúmenes que no pueden faltar de ningún modo en torno a un tema concreto. Si hay algo que diferencia las librerías independientes de las grandes cadenas —y, aún más, de las plataformas de comercio electrónico que han puesto en jaque su presente— es ese empeño intelectual por ofrecer a sus clientes los mejores títulos en torno a un argumento concreto. Esa es una de las cosas que hacen de las librerías nuestros sitios más amados. Denominemos a ese fenómeno prescripción digital. Al fin y al cabo, lo que hace que nuestro librero sea un colega más es esa capacidad que posee de recomendar lo que debemos leer y lo que no.

La alianza de Bookshop con cerca de doscientas librerías independientes españolas es un paso más por minar los pies de Amazon Goliat. Pero no va a ser fácil. Publishers Weekly en Estados Unidos recuerda que por cada volumen que un librero vende en aquel país Amazon despacha cerca de trescientos. Y el desequilibrio no ha cejado por mucho que los libreros de aquel país pongan en pie semana sí y otra también campañas que buscan sisar ventas de la mastodóntica plataforma digital. Bookshop se une ahora a proyectos como Todostuslibros, que suma ya a casi medio millar de librerías españolas. El mecanismo es parecido, solo que Bookshop centraliza los envíos desde las distribuidoras y paga por cada título un veinticinco por ciento del pvp a la librería elegida donde se ha despachado el pago. Algunos libreros advierten: Todas estas iniciativas están muy bien, pero si un lector comprometido quiere apoyar la supervivencia de las librerías lo mejor que puede hacer es entrar en la librería, saludar a su dueño y pasear por su mesa de novedades.

Amazon no miente ni desfallece. Su facturación continúa en aumento y su librería no se ha visto ahuecada por la presencia de otras plataformas de ventas online con un perfil más solidario y redistributivo. Hoy día no existe alternativa a su monopolio. Toda nueva iniciativa lo único que consigue es arañar su impenetrable piel. Convencer al cliente de la existencia de otras posibilidades es el verdadero reto que encara la librería digital independiente. Y ese asunto es más complejo y largo de lo que parece. Bookshop es una buena iniciativa. Como lo es Todostuslibros. Pero ojo con la proliferación de plataformas de esta naturaleza vaya a ser que acaben confundiendo al comprador y termine largándose a la Amazonía.  

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