El libro se hace fuerte entre las murallas de Urueña

Una decena de librerías abren sus puertas en un pequeño pueblo castellano de menos de doscientos habitantes junto a museos y un activo centro cultural

Más de diez librerías, tres museos, un centro cultural y… Menos de doscientos habitantes. ¿Un espejismo? No, es Urueña, un pueblo de la provincia de Valladolid que responde con patrimonio histórico, cultura y turismo a los males de esto que se ha dado en llamar la España vaciada, término cuestionable pero que ha triunfado. Declarado conjunto histórico-artístico en 1975, fue la primera Villa del Libro de España en 2007 y forma parte de la red de pueblos más bonitos del país. Pero al margen de estos títulos, lo cierto es que entre sus murallas hay un ecosistema de librerías que se antoja extraordinario, como una especie de utopía libresca en un mundo no precisamente amigo de romanticismos. Si ya es difícil para una librería salir adelante en Madrid o Barcelona, qué decir de este pequeño pueblo castellano. “Es desde luego una opción de vida”, dice el librero decano entre el gremio de Urueña, Jesús Martínez, de la Librería Alcaraván.   

Urueña está situado cerca de la autovía A-6, que une Madrid con A Coruña, lo que le permite estar junto a uno de los grandes flujos de viajeros. También está a un tiro de piedra de Valladolid. Es un destino de fin de semana y el turismo es el que nutre gran parte de las ventas de las librerías. Lástima que el coronavirus le haya impedido, al igual que tantos sectores culturales y económicos, mantener el ritmo en 2020.

Todo empezó con la casona de un obispo construida a principios del siglo XVIII y que tras diversos avatares cayó en manos de la Diputación de Valladolid. En los años 80, la institución llegó a un acuerdo con el músico Joaquín Díaz para crear en ella un centro etnográfico, que hoy es la sede de la fundación que lleva su nombre.

A partir de ahí, Urueña pasó de ser una localidad con riesgo de despoblación a empezar a contar con cierta infraestructura cultural. “La mitad de las casas estaban derruidas”, recuerda el músico Luis Delgado, testigo de aquella época y que años después, siguiendo los pasos de su colega Joaquín Díaz, se trasladó a Urueña para montar el Museo de la Música. Allí, Luis Delgado expone parte de su colección de instrumentos, más de quinientos entre los mil doscientos que tiene. “Me planteé otras ubicaciones, como Santillana del Mar o Pedraza, pero fue el propio Joaquín quien me dijo que me viniera a Urueña y aquí estoy”, recuerda.

Así que este pequeño pueblo librero tiene también una importante actividad relacionada con el folclore y la música antigua. Por el estudio de grabación que Luis Delgado tiene en Urueña han pasado músicos como Amancio Prada, que además tiene casa en esta localidad castellana.

Urueña tiene censados 189 habitantes, de los cuales un centenar vive todo el año allí, según indica el alcalde, Francisco Rodríguez. En 2007 la ciudad adoptó el título de Villa del Libro. “Pero aquí ya había un fuerte impulso cultural”, añade tras citar la Fundación Joaquín Díaz, el Museo de la Música, una librería, un taller de encuadernación e incluso un estudio de grabación. Fue en 2005 cuando se decidió acometer la rehabilitación de edificios porque “muchas casas estaban en ruinas” y enfocarse hacia el turismo.

Entonces había, como indica el alcalde en su relación, una librería, y hay que remontarse algunos años antes del proyecto Villa del Libro para conocer su historia. Remontarse quizá hasta la afición por la naturaleza de Jesús Martínez, un empleado de la librería especializada en viajes La Tienda Verde en Madrid, que iba los fines de semana a la reserva de las Lagunas de Villafáfila.  Uno de esos días la niebla se lo impidió y se dedicó a recorrer los pueblos de la zona. Y así se encontró con Urueña. “Llegar ya era una maravilla, porque ves la ermita de La Anunciada y el pueblo amurallado al fondo”.  Le gustaba la vida en un pueblo, le gustaba este en concreto, también los libros entre los que ya trabajaba y tenía amistad con Joaquín Díaz. La pregunta estaba al caer. “Por qué no montar aquí una librería”. Y así, en 1992, nacía la librería Alcaraván. “Quemé las naves y ya no volví a Madrid”. Alcaraván se especializó en arte, cultura popular y viajes, aunque tenga un amplio elenco de materias a tratar entre sus paredes.

Tomás fue el librero que vio llegar aquello de la Villa del Libro. Entonces era un concepto que parecía lejos de los campos castellanos, que había nacido en una pequeña población galesa, Hay-on-Wye, también cuna del Hay Festival, una de cuyas ediciones internacionales cae no lejos de Urueña, en Segovia. “Al principio vino gente que solo veía una oportunidad y eso no funcionó. Como digo, esto es una opción de vida y así hay que tomarlo. Poco a poco se ha ido imponiendo este modelo y ha evolucionado bien”, añade.

La Villa del Libro fue una iniciativa de la Diputación, que puso locales a disposición de quien quisiera ir a montar una (salvo tres locales, el resto son de su propiedad). “No surgió de golpe, ya había una base, un museo etnográfico, un pueblo amurallado”, recuerda el propietario de Alcaraván, que nunca había estado en aquel pueblo galés que inspiró a otros muchos.

Sí conocían Hay-on-Wye Inés Toharia e Isaac García. Él, barcelonés, estudió Filología Catalana y se dedicaba a la programación informática. Ella, madrileña, estudió Filología Española y es documentalista dedicada a la preservación del cine. Ambos estuvieron en el pueblo galés, pero cuando conocieron el plan de la Villa del Libro de Urueña estaban lejos de ambos lugares, lejos en espacio y en espíritu. Vivían en Nueva York. ¿Se puede cambiar la meca de la cultura occidental, mas de diez millones de habitantes, una descomunal oferta de ocio por un pequeño pueblo castellano, menos de 200 vecinos y una propuesta cultural limitada? Pues sí, se puede. Isaac e Inés lo hicieron, llegaron con el proyecto Villa del Libro ya en marcha y fundaron en 2011 El Grifilm, una librería dedicada al mundo del cine que cumple su primera década este año. “No nos habíamos dedicado nunca al mundo del libro; éramos amantes del cine y bibliófilos”, cuenta Isaac García. Y el cambio no les ha defraudado. “Nos va muy bien, siempre nos gustó tener un negocio vinculado al libro y al cine y, aquí además se vive más tranquilo”, añade. El Grifilm organiza también actividades relaciones con el mundo del libro y del cine, y se asienta con comodidad en este ecosistema libresco-rural. “Somos de la teoría de que esto nos beneficia a todos. Cuantas más librerías, mejor” dicen.

La repoblación de Urueña con libreros ha supuesto un pequeño viaje de la España urbanita a la rural. Tamara Crespo y Fidel Raso llegaron de Bilbao. En realidad, llegaron a Valladolid a ejercer su profesión, el periodismo, pero pronto cayeron rendidos ante el atractivo de Urueña, donde compraron una casa e iban todos los días a la ciudad a trabajar. Quiso su cambiante e inestable profesión que se tuvieran que mudar a Ceuta, pero mantuvieron la casa en Urueña. Si se une el ingrediente de su amor por la fotografía y los libros y el empujón del proyecto de Villa del Libro, el resultado estaba cantado: en 2014 abrió sus puertas Primera Página. La librería estaba dedicada a las pasiones de ambos: periodismo, fotografía y viajes.

“Es una librera pequeña, estoy en una trinchera de treinta metros cuadrados y soy muy guerrera”. Con esta declaración de intenciones, Tamara Crespo muestra cómo ha llevado junto al fotoperiodista Fidel Raso la librería en esta pequeña localidad. “Es una buena opción si te gusta la vida en un pueblo, porque te tiene que gustar…”. Como la mayoría de los libreros, viven en Urueña, lo que les permite abrir todos los días y todo el año y mantener un nivel importante de actividades, desde presentaciones hasta cursos de fotografía.

El modelo de Villa del Libro funciona, dice, pero tiene muchos matices, como la falta de inversiones para medios de transporte o para la mejora de la conexión a internet. La librería marcha gracias al turismo que mueve el pueblo. La pandemia ha sido un enorme lastre, aunque en los meses de verano haya mejorado el turismo. Sin duda, hay mucho de pasión romántica en el proyecto personal de abrir una librería, pero, como subraya Tamara Crespo, venir de un entorno laboral de la prensa escrita le ha convertido en una resistente. “Así que aquí estoy vendiendo en la tienda y por internet, compitiendo con Amazon”, remata.

Para profesiones urbanitas la de Víctor López-Bachiller. Era creativo publicitario en Barcelona. Otro que optó por meterse en un lío e irse a Urueña. Fue en 2008, un año después de la creación del proyecto Villa del Libro. Él, que tenía raíces castellanas, se asoció con otro librero en uno de los espacios habilitados por la Diputación, aunque en seguida siguió en solitario. “Este proyecto era la idea que yo buscaba”. Así nació la librería Páramo, especializada en la compraventa de libros antiguos y de segunda mano. Víctor puso fin al estrés de la vida de un publicitario en una gran ciudad por la tranquilidad de llevar una librería en un pequeño pueblo. “La gran ciudad no la echo de menos para nada”, asegura.

El mundo del libro antiguo y de segunda mano es distinto al de la actualidad. De hecho, en internet se hace gran parte del trabajo. Páramo compra bibliotecas de particulares y busca libros en las redes huyendo de enciclopedias, diccionarios o libros de texto. En la tienda funciona mejor la literatura, pero en internet ya se busca un tipo de libro más especializado. La venta en ferias forma la tercera pata de su trabajo.

“El proyecto de Villa del Libro ha funcionado bien, pero aún le falta consolidarse —dice López-Bachiller— y en España y en Castilla no es fácil. No estamos en Francia o Inglaterra y aquí todo lo relacionado con la cultura cuesta un poquito más”. Piensa que faltan aún más librerías. “Animo a que se instalen libreros”, dice con el bagaje de más de diez años de experiencia, aunque recuerda a los interesados que tampoco “hay que pensar en hacerse rico”.

Más reciente es la experiencia de Libros K Coleccionismo. Abrió sus puertas en diciembre de 2019 y al poco tiempo estalló la pandemia. Podría pensarse que no ha sido la mejor época para abrir un negocio y que desanimaría a cualquiera, pero no ha sido así. “Estamos en un sitio con muchas posibilidades y aquí seguimos”, dice Carlos Ramírez, propietario de Libros K, una librería especializada en el llamado noveno arte, todo lo relacionado con el mundo del comic, y la bibliografía musical incluyendo vinilos y otros elementos de coleccionismo y que ocupa un pequeño local en el que cabe hasta una figura a tamaño real de Michael Jackson.

Carlos Ramírez cuenta que ya conocía Urueña de trabajar en la organización de conciertos y otras actividades. La empresa K Eventos y Producciones está radicada en Valladolid y es la responsable, entre otros proyectos, del Salón del Comic y el Manga y de la Feria del Disco, ambas en la capital castellana. Con esta experiencia y el conocimiento de la realidad de Urueña decidieron desembarcar en el pueblo con una pequeña tienda.

“Aunque estamos satisfechos nuestra experiencia aquí es muy complicada —apunta Caros Ramírez—, ha sido un año horroroso, aunque julio y agosto hayan funcionado muy bien”. Esta propuesta de Villa del Libro sí que puede contribuir a lo que él llama la “España olvidada”, termino más exacto, dice, que el de ‘vaciada’, porque el problema es que no se atienden los servicios necesarios en los pueblos.

Urueña es un ejemplo de estos proyectos que han servido para relanzar un municipio que parecía abocado a la despoblación. La vinculación entre turismo y cultura ha funcionado dentro de un entorno de economía agropecuaria. Todos hablan de un futuro que esta ahí, pese a las sucesivas olas de la pandemia y a las necesidades para desarrollar un proyecto que, junto a las librerías citadas incluye otras como El Rincón del Ábrego o La Boutique del Cuento, así como las reservas de libros de los museos y las actividades relacionadas con la cultura del Centro e-LEA Miguel Delibes.

Urueña representa un pequeño desvió de la autovía para entrar en un entorno rural de generoso patrimonio histórico que ha hecho del libro su razón de ser. “Ha sido un repoblamiento de Urueña —dice el alcalde— que nos ha permitido mantenernos en la cifra de habitantes. El ochenta por ciento de los libreros se ha quedado y las librerías se fueron integrando perfectamente aquí. Hoy somos un destino turístico por excelencia que, pese a la pandemia, sigue estando ahí”.

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